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Celebraron Festival del Barro en Ilobasco con apoyo de los Fondos de Emergencia

La ciudad emblemática del arte de la alfarería tradicional realizó su décima edición del icónico festival.

 El Ministerio de Cultura acompañó la organización del X Festival del Barro de Ilobasco 2021, que tuvo lugar el primer fin de semana de diciembre en el barrio El Calvario, ubicado en el centro de este municipio del departamento de Cabañas.

El festival es uno de los proyectos seleccionados por el Ministerio de Cultura, por medio de la Dirección Nacional de Casas de la Cultura y Parques Culturales, desde donde se ha coordinado el apoyo a ferias y festivales culturales a través de la línea II de los Fondos de Emergencia al Sector Cultural por Pandemia de COVID-19 (auspiciado por FANTEL).

Además, coadyuvaron en la materialización de este festival la Alcaldía Municipal de Ilobasco, la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE), la Universidad Católica de El Salvador y la comunidad de artesanos del municipio.

En la inauguración del evento, el viceministro de Cultura, Eric Doradea, enfatizó la importancia de conservar la tradición que caracteriza a los ilobasquenses y que es reconocida por todos los salvadoreños.

“Quiero contarles que junto con el Comité Organizador buscamos la creación del Museo de las Artesanías en Ilobasco, para dejar un legado que perdure y vaya más allá de las fronteras”, dijo el viceministro de Cultura, en referencia al fortalecimiento cultural y económico que se busca para los pobladores.

El Festival del Barro reunió a locales y turistas para impulsar la exhibición y comercialización de productos artesanales, y a la vez promover la economía local.

La fabricación de muñecos de barro empezó a mediados del siglo XIX y, con el transcurso de los años, las técnicas han pasado a las nuevas generaciones, por lo cual este festival fue denominado Arte y Tradición de Generación en Generación.

“Los artesanos, al inicio, incluían solo a los personajes bíblicos, pero poco a poco empezaron a incorporar campesinos, trabajadores, viejitos, borrachos, al Cipitío, a la Siguanaba y personajes que perfilan la identidad de nuestro pueblo”, expresó el viceministro Doradea.

Esta décima edición honró a María Dominga Herrera, precursora en la elaboración de sorpresas miniatura, una idea que se popularizó y que actualmente es una de las principales opciones para quienes desean un pequeño recuerdo de la cultura salvadoreña.

El legado de doña Minga, como popularmente se le conocía, se mantiene vivo a través de su hija, Marina Herrera, artesana maestra que aprendió el oficio de sus abuelos y su madre.

“Estoy contenta porque están reconociendo la trayectoria de mi mamá. Ella dio todo por Ilobasco, les enseñaba a más personas a trabajar el barro y les compartía sus conocimientos. Yo también aprendí viéndola, esa era su pasión y la gente la recuerda por eso”, destacó la hija de doña Minga.

Además, en la actividad se reconoció a artesanos destacados, entre ellos María Paula Munguía, quien aprendió el oficio desde los siete años y actualmente genera empleo para otros pobladores. Ella vende sus productos dentro y fuera del país, y sus hijos también se dedican a la fabricación del muñeco popular (figuras de barro hechas a mano).

Existe una gran variedad de artesanías, algunas con ideas más modernas que buscan llegar al público más joven, tal es el caso de los hermanos Hernández, que heredaron esta tradición de su abuela y han decidido innovar en este arte.

“Hacemos tazas, jarrones, platos y productos de diferentes estilos, buscamos ofrecer opciones únicas a nuestros clientes y que además sean de calidad, eso nos caracteriza”, aseguró Adán Hernández, uno de los cuatro hermanos involucrados en el negocio.

La población de Ilobasco se enorgullece, pues por más de 100 años ha tenido generaciones dedicadas a la confección de todo tipo de artesanías de barro y arcilla.

El festival incluyó una exposición de pintura, mimos, pintacaritas, show de payasos, estatuismo, orquestas, grupos musicales, danza folclórica, clown, participación del Colectivo Caracol, gastronomía y museo itinerante.

Para la realización del evento se aplicó el protocolo de bioseguridad como parte de la lucha contra la pandemia del COVID-19.