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El mundo imaginario por el que viaja Mauricio Orellana

Iván se reencuentra con su abuelo gracias a una experiencia mágica con los dibujos que pinta.

Usando el seudónimo Iván, Mauricio Orellana Suárez se convirtió en el galardonado de los XXIX Juegos Florales de San Vicente en la rama de Cuento Infantil, con la obra “Viajero imaginario”.

Según el autor, la publicación trata acerca de Iván, un niño con mucha imaginación, que tiene por abuelo a un empedernido aventurero trotamundos.

“De vuelta de uno de sus viajes, el excéntrico abuelo le dará al niño un obsequio maravilloso. Pero Iván deberá pasar por la etapa más oscura y dolorosa de su vida para descubrir, a través del legado de su abuelo, que toda pérdida envuelve un misterio, y que la creatividad y la imaginación son una guía segura para salir enriquecido y fortalecido de las inevitables adversidades de la vida”, explicó Orellana.

“Esto lo hará precisamente viviendo una mágica experiencia junto al recuerdo de su abuelito. Una historia conmovedora y que lleva con humor los reveses de la vida”, añadió.

Mauricio Orellana Suárez es editor, traductor y narrador. Con “Heterocity”, obtuvo el Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo en 2011 y ha ganado en varias ocasiones los Juegos Florales salvadoreños en novela, cuento, cuento infantil y ensayo. Además, ha participado como jurado nacional e internacional en novela y cuento.

Sus cuentos aparecen, entre otras, en las antologías: “Puertos abiertos” (FCE, México, 2011) y “Un espejo roto” (GEICA y Goethe Institut, Centroamérica y Alemania, 2014).

Asimismo, ha publicado las novelas “Ciudad de Alado”, editado en Costa Rica (Uruk, 2009); “La dama de los velos” (Dirección de Publicaciones e Impresos, 2011), “Te recuerdo que moriremos algún día” (DPI, 2001) y “Kazalcán y los últimos hijos del Sol Oculto” (Uruk, 2011), entre otras.

Dirigió y editó tres números de la revista Cultura en el periodo de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, y fundó y dirige la editorial independiente Los Sin Pisto.

Viajero imaginario

(Fragmento)

…En ese momento vi unas luces brillantes y de colores que me obligaron a cerrar los ojos, y en el estómago sentí una sensación parecida a la que se siente en las ruedas de Chicago cuando se desciende, me agarré firmemente del mango de la maleta, y de pronto, cuando abrí los ojos, pese a toda mi incredulidad, estaba aquí adentro, en el mundo del papel, una vez más junto a mi abuelo. Él sonrió feliz de verme otra vez y nos abrazamos fuerte. Sentí su aroma y su cariño, y escuché la tibieza de su voz en el oído al decirme:
—¡Te extrañé, Iván querido!
—¡Y yo a ti, abuelo!
Me volví a ver los brazos y estaban llenos de color piel morena, como la mía, en muchos matices. Las manos también. Las volví al derecho y al revés para verlas. Toqué la palma de mi mano izquierda con mi dedo índice de la derecha para sentirla, y la pintura de la que estaba hecha se movió y esparció al contacto y movimiento de mi dedo.
—Ahora recuerda que todo lo que pintes acá cobrará vida –me recordó el abuelo–. ¿Te gusta tu presente?
―¡Guau!‖, pensé, y creo que lo dije, porque el abuelo se rió.
—¡Anda! –dijo–. ¡Inténtalo! Puedes ir de paisaje en paisaje, dibujando lo que quieras. Mira, te muestro.
Y comenzó a pintar.
—¿Qué es todo esto, abuelo? –pregunté, maravillado.
—¿No querías saber cómo eran los lugares donde he estado? Esto es solo una parte de los sitios donde yo anduve viajando. Yo mismo los he ido pintando con el tiempo, y a veces los retoco.
—Es hermoso –dije asombrado.
Y el abuelo me invitó a que hiciéramos un largo recorrido por todos esos maravillosos lugares donde él había estado, a medida que, de varios trazos muy precisos, pintaba los escenarios.
—Ahora prueba tú. ¿Qué vas a dibujar? Algo sencillo, para comenzar –dijo entonces el abuelo.
—¡Pintaré un camión de bomberos! –dije sin pensarlo demasiado…

Publicado el 02-05-2021.