El especialista colombiano en pedagogía artística Miguel Alfonso Peña, se encuentra en el país como parte del proyecto de cooperación internacional Fortalecimiento Institucional y de Políticas Públicas para la Formación Artística y la Convivencia Social, suscrito entre los Gobiernos de Colombia y El Salvador, para asistencia técnica en el desarrollo curricular de la oferta formativa del Instituto Superior de las Artes de El Salvador (ISARTES).

La visita comprende un taller estratégico con los miembros de la Comisión para la Fundación del ISARTES (Comisartes) y diferentes artistas del gremio teatral que han sido convocados, así como el conversatorio abierto a todo público con el tema “Gestión de instituciones educativas orientada a la pedagogía de las artes”, a desarrollarse este viernes 25 de agosto, en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA), a partir de las 9 a. m.

El Dr. Alfonso Peña se especializó en educación, tras una investigación sobre la construcción del saber profesional del profesor de teatro. Es profesor e investigador de la Facultad de Artes y coautor de la Licenciatura en Artes Escénicas, de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, en donde ha fungido como director encargado del Departamento de Música y decano.

Además, ha sido conferencista en diferentes eventos y su producción ensayística gira en torno a la educación artística, la pedagogía teatral y la formación de profesores de teatro. 

 

Sobre el taller ¿Cuál es la idea que está desarrollando?

Vengo con un doble propósito. Ya habíamos estado aquí trabajando con la Universidad Dr. José Matías Delgado, haciendo la asesoría para la creación de la Licenciatura en Música, que entendemos es el primer programa de ese estilo en el país. Nos encontramos con Aída (Bernal) y Alejandro (Lemus), ellos estuvieron en Colombia una vez hablando sobre la posibilidad de crear el Instituto Superior de la Artes que sería el primer espacio de formación en artes en el país. Estamos apoyando ese trabajo, estamos engranando para que a partir de las experiencias que hemos tenido en la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá nosotros podamos ayudar, asistir y ser un par colaborador dentro de la posibilidad de crear y darle vida a ese instituto. Esa es la primera tarea.

Eso quiere decir: Propiciar diálogos para generar su misión, sus objetivos primordiales, instalarse dentro de los discursos de ley, generar dinámicas distintas donde uno de los ejes sea la formación, pero esto haría las partes de un escenario para ventilar, promover y generar progreso en las prácticas culturales del país.

Desde esa mirada es la segunda fase del trabajo: Apoyar, otra vez ser par colaborativo en la creación de programas de formación artística superior universitaria. Nosotros venimos a apoyar ese trabajo. Vamos apoyar los proyectos de formación. Por lo que veo, van técnicos y van de formación universitaria. Nuestro fuerte como institución pedagógica y formadora de profesores nuestro fuerte es aportar dentro de las mallas curriculares la creación de los planes curriculares y particularmente la construcción de planes de estudio que tiendan a la formación de profesorado en artes, con la perspectiva de siempre: articularlo a la dimensión política, al espíritu filosófico, a las normas y a la Constitución del país, pero también teniendo y previendo las características identitarias, culturales y sociales de El Salvador.

Usted va ofrecer un conversatorio con artistas, ¿Es con esta misma tónica?

Es la misma tónica pero para esa ocasión quisiera plantear al menos tres asuntos: La responsabilidad y la obligación ética del artista de participar en las dinámicas de formación y del sistema educativo, de instalarse y articularse al sistema educativo del país. Número dos, hacer unos planteamientos relacionados con lo pedagógico del arte y, número tres, validar y legitimar los procesos propios como parte de los procesos de formación artística; cuando hablo de “los propios”, son las expresiones culturales o artísticas de la región, insistir en que ese es un asunto que hay que considerar para mirar lo propio, lo que nosotros somos como región latinoamericana, mirarnos a nosotros mismos para definir derroteros de creación, de producción, de generación de conocimiento relacionado con la formación de profesores en arte pero desde las particularidades idiosincráticas de cada región.

Usted viene de una universidad pedagógica en artes, ¿cuál es la experiencia que han tenido en este tiempo y qué necesidades cubre la institución?

La Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá es la universidad pública que constitucionalmente tiene conferido el papel de asesor en materia de educación del país. Tiene 63 años. Nuestra facultad antes se llamaba Artes y Humanidades, y tenía un solo programa; ese programa, que es el de Música, tiene 42 años; el programa que yo ayudé a construir se llama Licenciatura en Artes Escénicas, tiene 16 años, y la Licenciatura en Artes Visuales tiene 10 años y medio, va a cumplir 11. Esos tres programas comprenden la Facultad de bellas Artes de la Universidad Pedagógica Nacional.

En Colombia, el concepto de licenciatura quiere decir que estamos formando profesores. Cuando tú le dices en Colombia a alguien que es licenciado es porque es profesor titulado de licenciado profesor.

¿Qué nos ha dado la experiencia? A nosotros nos ha dado juego político. ¿Qué quiere decir? Que nos hemos validado como interlocutores en materia de política en formación artística de los profesores del país.

¿Eso qué quiere decir? Que tenemos como estandarte la defensa de lo público, de la educación pública, de las artes y de la formación de profesorados de arte. En eso somos líderes. ¿Qué hemos logrado últimamente? La acreditación de calidad de nuestros programas, la renovación de los registros calificados y, particularmente, insertarnos no solo en el contexto de la formación de profesorados y en materia educativa del país o de la región, también estamos trabajando en asuntos relacionados con el Ministerio de Cultura, con las localidades, con la ciudad tratando de generar discusiones y políticas en torno a la investigación, a la cultura, a las culturas, a la gestión cultural no solo a la formación profesoral. Nosotros hemos excedido ya el rasgo de nuestras acciones.   

¿Cuál sería al finalizar esta jornada lo que usted quiere llevar a su país a nivel de intercambio?

Yo consideraría primero ver el modelo, porque ya construyeron un modelo, y nosotros tenemos en Bogotá un proyecto de crear un modelo de política cultural para la ciudad, nosotros lo estamos gerenciando, propiciando, aportando a su construcción. Primero el modelo: Me parece un modelo interesante, me parece que es un estudiado, me parece que es un modelo que ha sido trabajado con mucho esfuerzo, juicio y aplicación. De eso aprendí.

Segundo, no nos ha quedado el escenario pero quisiera que en materia de paz y manejo de posguerra ver las experiencias de ustedes y cómo desde un modelo cultural se puede aportar en la formación de profesores en arte. Nosotros hasta ahora estamos iniciando ese largo camino, el del pos Acuerdo.

Tercero, me parece que las experiencias que tienen los profesores aquí son distintas: La idiosincrasia es distinta, la práctica cultural es distinta, la manera de entender lo pedagógico, la formación y, aún, el arte y las culturas, y me parece que eso a mí me mueve para, por ejemplo, empezar a establecer discusiones en la Pedagógica en materia de formación mucho más abiertas para un profesor en artes, que entienda que el arte es ahora un reservorio cultural, una fuente de creación y que en ese sentido no somos monolíticos, monoculturales, sino polisemánticos, y esa polisemia tanto el concepto cultural como el de formación es necesario incorporarla dentro de nuestras dinámicas de formación.  

 

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