Doctor Ramón Rivas, junto a delegación uruguayaLa delegación uruguaya que participará en el II Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria visitó las oficinas centrales de la Secretaría de la Cultura de la Presidencia, para reunirse con el secretario de Cultura, Ramón Rivas. Durante la reunión, tuvimos la oportunidad de platicar con ellos y saber cuáles han sido las experiencias y qué esperan de este segundo congreso, a realizarse en El Salvador, del 27 al 31 de octubre.

 

¿Podrían comentarnos cuál es la labor a favor de la cultura que realizan en Uruguay?

Nos comenta la jefa de la delegación y diseñadora teatral Inés García: Bueno, nosotros cinco trabajamos en la Intendencia de Montevideo, en el Departamento de Cultura, y desarrollamos un programa que se llama Esquinas de la Cultura, y cada uno de nosotros trabajamos en un municipio distinto articulando las iniciativas culturales barriales con las iniciativas culturales de la política central del municipio.

¿A qué áreas culturales pertenece cada uno de los que conforman la delegación?

Contesta Javier Cáceres: Los cincos somos gestores culturales, como es el caso Ernesto Novio, y Alejandro Rubbo, aunque cada uno posee su propia profesión. Yo, por ejemplo, soy un comunicador social; Inés García es diseñadora teatral; Isabel Fuentes es psicóloga, es decir, somos un equipo multidisciplinario cuya misión es acompañar a los más de cien talleres artístico culturales que tiene el programa Esquinas de la Cultura, en Montevideo, que van desde el teatro comunitario, danzas de diferentes tipos, música tradicional y urbana, talleres literarios, artes plásticas, percusión, etc.

Debemos destacar que nuestro municipio está dividido en diversos centros comunales zonales, conformados por consejos de vecinos que han sido elegidos y trabajan de manera honoraria, y que tienen como función aconsejar al tercer nivel de gobierno. En estos consejos existen las comisiones de cultura, que son a las que también acompañamos. También apoyamos la labor de los diversos centros culturales, que pueden ser autogestionados por los vecinos, ofreciéndoles algunos recursos o generando actividades en común; también apoyamos a los centros culturales cogestionados, que son manejados por la Intendencia, es decir, el segundo nivel de gobierno, que somos nosotros los que normalmente estamos ahí, el municipio —que es el tercer nivel de gobierno— y los vecinos, en una mesa de tres patas en la que se gestiona equitativamente cuáles son los reglamentos de este centro cultural, qué talleres y formaciones se desarrollarán, qué tipo de espectáculos se van a generar y cuáles son las alianzas para poner en práctica esas políticas.

Otra de nuestras funciones a nivel municipal es generara actividades, desde un festejo de algún barrio a la inauguración de un espacio público, o realizar el hermanamiento con alguna provincia o pueblo vecino por medio de intercambios culturales. También buscamos la descentralización de diferentes programas del Gobierno central y de la Intendencia, como puede ser la presentación en los barrios de la Banda Sinfónica de Montevideo, la Orquesta Filarmónica de Montevideo o diferentes obras de teatro, etc.

Su delegación participó en el I Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, realizado en Bolivia en mayo del año 2013. Podrían contarnos ¿qué experiencias obtuvieron en esta actividad?

Inés García: Así es. Estuvimos en el primer congreso, más como espectadores, pero también fue una oportunidad de encontrarnos con otros grupos de Latinoamérica que trabajan de manera parecida, en torno a actividades culturales, lo cual nos dejó una gran riqueza; también consideramos que debido a esta riqueza del primero, se provocó la necesidad de continuar y por ellos nos encontramos hoy acá.

Vimos la potencialidad que tiene el poder reunirse a nivel de países de Latinoamérica para compartir experiencias que nos hacen comprender que estamos en procesos más o menos similares. Eso facilita la relación y colaboración por un esfuerzo en común.

Toma la palabra Ernesto Novio, para acotar sobre el mismo tema:

En estos congresos lo más importante es observar los procesos que realizan tanto los creativos como los vecinos y las organizaciones sociales, entonces, al ver cómo la cultura a través de esa dinámica y potenciación popular va permaneciendo en el tiempo y va creciendo, entonces es ahí donde creemos que un encuentro como este congreso es indispensable para evaluar alguna política común, a pesar de ser países diferentes ya que, al hacer foco en dichos procesos, es donde logramos mejorar las dinámicas que llevamos a cabo en nuestros países.

¿Consideran ustedes que hubo frutos en su país debido a los objetivos y compromisos que se dieron en el I Congreso latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria?

Responde el gestor cultural Ernesto Novio: Desde el punto de vista de las consecuencias del primer congreso, como esos círculos concéntricos, es decir, después de esa piedra que cayó en la paz y que se fue desparramando en el resto de Latinoamérica, en el país nuestro —siendo nosotros funcionarios del Estado, que trabajamos directamente con la comunidad dando valor a sus productos culturales en áreas especificas—, comenzamos un proceso para que estos esfuerzos se realizaran a nivel nacional, con algún tipo de iniciativa, como un encuentro de escritores culturales comunitarios o el espacio de cultura viva en el Cabildo de Cultura de Montevideo.

Como consecuencia de aquella ida a La Paz, Bolivia, y nuestra llegada, volcamos en nuestra área todos los conocimientos, el discurso y las reivindicaciones de las que se habló, tanto así que esos mismos concepto fueron tomados hasta por los partidos políticos, de distintas tendencias, para agregarlos dentro de sus plataformas políticas, con el compromiso de realizarlas en el futuro, con respecto a la cultura; con esto podemos descubrir que empieza a darse más valor al trabajo comunitario, se ha ido cambiando el foco desde el arte de lo profesional y el arte desde lo corporativo sindical; por ejemplo, la izquierda se enfocó en la importancia a los trabajadores del arte y la derecha, desde el Estado, va desparramando su concepto de lo que consideran es la cultura, pero todo enfocado a definir a las comunidades como los verdaderos objetivos y creadores de cultura. Entonces, podemos afirmar que esto es un proceso político que nace como consecuencia del primer congreso.

¿Qué expectativas traen, con su participación en el II Congreso Latinoamericano, acá en El Salvador?

Contesta Isabel Fuentes: Pues definitivamente aprender, así como nosotros lo hacemos en los espacios en los que desarrollamos nuestro trabajo. Venir al congreso es una valiosa oportunidad de retroalimentarnos del trabajo que se realiza a nivel latinoamericano y, a su vez, poder ofrecer nuestra experiencia para que cada uno de los que participemos podamos enriquecernos con el intercambio.

Nos gustaría aportar, aunque sea un poco, parte de los diez años de experiencia que hemos obtenido en nuestro país, en donde hemos dado un espacio constante al apoyo de la cultura y el arte emergente, más allá del teatro, la comedia o la música sinfónica, que son más tradicionales. Nuestro rol se ha encaminado en dar impulso a concursos para artistas de distintas disciplinas, que normalmente no eran considerados como trabajadores culturales y que ahora ya son parte de la Intendencia, trabajando en cogestión en diversas áreas artísticas.

El gestor cultural territorial, Alejandro Rubbo, toma la palabra:

Estar presentes en este congreso significa para nosotros un compromiso con el movimiento que se está generando a nivel latinoamericano, primero, fortaleciendo los lazos de colaboración que ya se están creando, ayudar a El Salvador a que se realice un congreso exitoso, aportando nuestra experiencia y disponibilidad para que no sea el último y, con esto, esperando que en algún momento se realice también en Uruguay.

Como delegación, ¿cuál va a ser su participación dentro del II Congreso Latinoamericano?

Principalmente es presentar el proyecto que venimos desarrollando: Las Esquinas de la Cultura, que se viene realizando desde el 2005, como parte del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo. Se trata de una concepción de cultura diversa y democrática, en la que los espacios colectivos de desarrollo artístico y expresivo cumplen un papel muy importante en el afianzamiento de la democracia, del sentido de pertenencia y de cohesión social.

El programa reconoce y asume la capacidad de los lenguajes artísticos como medios para construir identidades individuales y colectivas. Las actividades expresivas y artísticas posibilitan la construcción y el fomento de valores éticos y estéticos que promueven acciones positivas y constructivas para la vida personal, la interacción social y las identidades locales y nacionales.

Nuestro objetivo es identificar, promover, integrar y apoyar las actividades y colectivos artísticos y culturales con marca territorial.

Por ejemplo, uno de los instrumentos que propone nuestro programa es la Escuela Esquinera, que se trata de una escuela no formal de arte, cuyo principal objetivo es que, mediante herramientas artísticas y lúdicas, se rompa el miedo, el aislamiento y la baja autoestima, y así poder alcanzar formas de comunicación que aporten a la integración y el reconocimiento mutuo.

Desde su llegada al país, ¿qué es lo que han podido observar de El Salvador?

Ernesto Novio: Hemos recorrido ya el centro histórico y algunos espacios cercanos a la Universidad de El Salvador, y nos asombra la naturaleza, que nos parece desbordante, y la simpatía de la gente, que siempre nos trata con una sonrisa permanente. Yo no sé si es porque les causa gracia nuestro acento, pero siempre se notan alegres, generosos y con una gran disposición a colaborar, lo cual valoramos y apreciamos bastante.