El director de la Casa del Escritor y Museo Salarrué, Alberto López Serrano, quien es escritor de poesía, profesor de matemáticas e inglés, e integrante de la Fundación Cultural Alkimia y del Foro de Escritores de El Salvador, es el primer escritor nominado como el Autor de Mes del 2017, por el Departamento de Letras de la Secretaría de Cultura de la Presidencia.

Serrano se ha desempeñado como coordinador y presentador de los Miércoles de Poesía de la Peña Cultura para la Fundación Alkimia y como director del Festival Internacional de Poesía Amada Libertad (2014-2016).

Asimismo, ha sido facilitador de talleres de apreciación y creación poética con métrica clásica en diferentes instancias, como la Casa del Escritor Museo Salarrué, Universidad de El Salvador en San Salvador y Santa Ana; también, se ha desempeñado como coordinador e instructor de talleres de lectura y de creación literaria de poesía y narrativa dirigidos para niños, jóvenes y docentes de lenguaje y literatura en los municipios de Apastepeque y Tecoluca, San Vicente y en San Salvador, en febrero-mayo de 2005, por medio de las fundaciones culturales Alkimia e Intervida.

 

¿Qué significa para usted que lo hayan nombrado Autor del Mes y ser el primero del 2017?

Cuando me notificaron, acepté con gusto porque sé que es una experiencia grata compartir la poesía con diversos públicos. Es un reto realmente, el hecho que a uno lo tomen en cuenta, por lo que escribo, cómo lo escribo, mi labor cultural, no sé, es encontrar un eco a partir de lo que hago.

¿Qué tipo de poesía compartirá a los públicos que visite? ¿Qué tiene preparado?

Según el público: Textos para niños, poemas eróticos, poemas de diferentes temas como la discriminación, la soledad, la inseguridad.

Hasta el momento, ¿Cuántos poemas ha escrito?

Unos 700, si consideramos solo mis 6 libros publicados desde hace 10 años, en 2007. La cantidad de textos varía en cada poemario. Y hay otros trabajos en proceso, algunos vienen de hace años y otros de más reciente concepción.  Lo principal es ser crítico con lo que uno escribe y más si se hace público. Quizá leo lo mismo siempre, pero yo no leo textos de los que no tengo seguridad. Que reposen y esperen su turno.

¿Cuánto reposa un texto?

Escribo cuando lo tengo hecho en mi mente. Sin duda siempre hay textos que merecen correcciones y relecturas y reescrituras. Funciona similar para armar un libro. Algunos ya nacen como tal, otros con el tiempo se van juntando los poemas.

Un profesor de matemáticas e inglés, ¿Cómo es que se inspiró por escribir poesía?

Son mundos que parecen muy distantes. La lógica de los números y el mundo matemático con la lingüística en el inglés, el español o la escritura en general, pero yo considero que son mundos que se relacionan, complementan. Explican mutuamente el universo conocido y desconocido, y es ahí donde cabe la poesía, los cuentos o novelas, para resolver contextos o personajes, estructura de poemas. Por ejemplo, cómo voy a decir esto, qué palabras son las más precisas para que lo que yo siento quede plasmado, que alguien lo escuche o lo lea y también se genere un gancho.

Muchos creen que por eso me es fácil escribir con métrica clásica. Yo pienso que hay algo más allá de contar las sílabas que hay en cada verso, de medir la estrofa, las rimas que voy llevando en la estructura del poema, el ritmo que llevan las acentos son bien pensados porque aquí va y aquí tienen que ir. No me cuesta versificar métricamente desde que descubrí las claves técnicas en 2002. Pero de nada valdría construir un vaso precioso que no sirva para beber líquidos. Entonces, a partir de la técnica, construyo una décima o un soneto, que son formas clásicas de poema, y ofrezco bebida de mis experiencias, emociones, mi opinión acerca de algo, una propuesta. Si a alguien le gusta o no la bebida, eso ya está fuera de mis manos.

¿Desde qué año empezó a escribir o a interesarse por la poesía?

Me comenzó a interesar realmente desde 2002. Antes ya escribía un par de cosas. En bachillerato o noveno me decían “haceme un poema o un recuerdo”. Quizá cuando tenía 19 años fue real la conexión que sentí con la lectura de poetas y escribir yo.

Desde niño me gustaba leer. También ese año en la universidad vi un cartel que invitaba a ser parte de un grupo de jóvenes, un taller literario que se reunía los sábados por la tarde en Soyapango. Yo vivía en Santa Tecla y me interesó tanto, que yo dije: voy a ir. El grupo era reciente. Fue breve mi paso por ese taller, pero hasta hoy mantengo la amistad con ellos. Se llamaba Serpientemplumada.

¿Dónde estudió?

De la carrera de Inglés me gradué de la Universidad Centroamericana Simeón Cañas (UCA) y la de Matemáticas en el Instituto Superior El Espíritu Santo. Mi profesión es maestro, pero a la par de todos estos años de trabajar en aulas estaba también en el trabajo cultural. Ahí no hay paga en dinero, pero está la pasión por hacer un evento o de invitar a personas a que lean poemas, festivales de poesía, ferias de libros, para compartir esa experiencia que enriquece al oír a otros poetas, que también tienen experiencias buenas y malas, que en eso hay poesía, sufrir o gozar en poesía es lo mismo porque es la vivencia humana en palabras.

¿Se puede decir que es un poeta empírico?

Sí, porque no soy académico ni soy graduado en Letras o similar, más bien es una pasión personal que ha estado a la par de toda mi carrera como profesor. He aprendido mucho directamente de los poetas y sus libros, especialmente de la antigüedad, del interés personal que tengo por ciertos temas o épocas de la historia humana.

El empeño que he puesto y me impuesto desde la experiencia en el Taller Literario Serpientemplumada, el conocer, en 2003, la Peña Artística de la Fundación Cultural Alkimia y el restaurante Los Tacos de Paco, luego la invitación a ser miembro de Alkimia en 2005 y llegar a coordinar esta peña con los Miércoles de Poesía, desde enero 2008 hasta la fecha —ya van 663 miércoles—, dar talleres, gestionar, coordinar y dirigir eventos como lecturas de poesía o narrativa, ferias de libros, el Festival de Poesía Amada Libertad —que tendrá su cuarta edición en julio próximo—, en fin, todo esto aúna la red de trabajo cultural que realizo y sin duda las muchas amistades artísticas o no que en el camino han surgido.

Cuando usted escribe poesía, ¿Cuáles son los temas que más le llaman la atención, los que predominan en sus libros?

Líricos. Temas bien personales: El amor y sus variantes de emociones (felicidad, vacío, soledad), incluido lo erótico o el choque por las incertidumbres sociales que afectan la vida personal de la población. Se puede hablar de cualquier tema en la poesía con altura artística. Ese es el reto.

¿Cómo le ayuda a dirigir la Casa del Escritor la experiencia de ser maestro de matemáticas e inglés, la poesía y sus gestiones culturales?

El camino llevado en la animación y gestión cultural ha ayudado mucho. Ha habido constancia del trabajo que yo he hecho desde 2005, por dar un número, ya sea dando talleres literarios a variados públicos, incluso en la Casa del Escritor bajo la dirección de Silvia Elena Regalado (actual Secretaria de Cultura de la Presidencia), de llevar agendas culturales permanentes con responsabilidad, aunque llueva o no haya luz; también, el trato a los escritores en general, al público que se convoca para que se integre al arte en un país, donde cuesta mucho toda actividad artística. Todo eso me permite seguir haciendo lo mío, trabajar por la cultura literaria en El Salvador y hasta ampliar el rango de acción en toda la red de instituciones que la Secretaría de Cultura representa, y, en especial, el poder llegar a más personas con el arte, tanto en la Casa del Escritor con la divulgación de la obra de Salarrué y talleres de formación literaria que se imparten, como en la diversidad de espacios que hay en todo el país. Ayuda a amplificar la integración de todos los sectores que hacen cultura, es decir, toda la población posible.

¿Cuál sería su consejo para las personas que quieren entrar a este mundo de la poesía o a escribir?

Si ya tienen una pasión —ojalá genuina— por las letras, y les gusta escribir y quieren seguir escribiendo, que no dejen de hacerlo porque es una pasión personal, propia y es algo que llena, libera y motiva a seguir caminando en un mundo agresivo y poco humano.

Que busquen apoyo en escritores que les puedan dar elementos para crecer como artistas y como persona. Que sean críticos con su propia obra. Siempre lectura constante y revisar el trabajo de manera consciente, no dejarse llevar solo porque es mío, es lindo, más bien desde una perspectiva objetiva decir esto funciona, esto no funciona o esto mejor lo guardo para después o para nunca.