El Departamento de Conservación de Bienes Culturales Muebles de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural entregó —este 9 de diciembre— la imagen restaurada de la Virgen de Guadalupe a las autoridades eclesiásticas de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, mejor conocida como Basílica de Guadalupe, La Ceiba.

La imagen restaurada es un óleo sobre tela de 197.5 cm de alto por 79.5 cm de ancho. La pintura fue creada por un artista salvadoreño, identificado como S. de la Mora, entre 1922 y 1935, por encargo de los religiosos somascos.

El óleo se mejoró por un equipo dirigido por el restaurador Wilson Alfaro, quien dijo sentirse “agradecido” por el encargo de la Virgen de Guadalupe, quien le “hizo un milagro de salud” hace muchos años,  tras haberle hecho una petición, ante una de las cuatro imágenes en las que ha trabajado a la fecha.

“Soy devoto de la Virgen de Guadalupe, cumplo años el Día de la Virgen (12 de diciembre). He tenido varias experiencias en restauración de la imagen desde 1995, cuando junto a Lety Escobar (antigua jefa, ya fallecida), restauramos la imagen y el altar de La Ceiba de Guadalupe”, dijo Alfaro.

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Sobre el trabajo hecho, el jefe del departamento de Conservación de Bienes Culturales Muebles, Jorge Orellana, expresó que con las restauraciones religiosas se logra “dar un paso en el registro de bienes culturales para la conservación de los mismos”, y que existe mucha “dedicación de los técnicos para atender los bienes culturales religiosos para la devoción cultural”.

La pintura está montada en un camarín, elaborado en madera, el cual también fue restaurado y que, según Alfaro, “fue necesario desmontarlo en su totalidad debido a los daños y a las cuarteaduras de la madera”.

Con la restauración, la imagen de la Virgen recobrará su papel histórico en la procesión de la víspera, el próximo 11 de diciembre, ya que en los últimos años se había sustituido la pintura por otra representación.