La hija de Claribel Alegría, Patricia Flakoll Alegría, entregó parte de las cenizas de la recientemente fallecida poeta a la secretaria de Cultura de la Presidencia, Silvia Elena Regalado, este 8 de febrero, el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA).

Según la hija de la ganadora del Premio Reina Sofía Poesía Iberoamericana, el traslado de parte de las cenizas de su madre mezcladas con las de su padre se realizó para cumplir unos de los últimos deseos de su progenitora. “Serán cenizas mas tendrán sentido, polvo serán, polvo enamorado. Ya hace buen rato que mami le hizo prometer a Hato Hasbún —su gran amigo a quien ella admiraba tanto— que sus cenizas mezcladas con las de papá estén en Nicaragua y El Salvador, su patria y su matria. Este día se ha cumplido su deseo”, apuntó la descendiente de la autora.

La entrega se desarrolló en el marco de la jornada cultural que se lleva a cabo del 8 al 10 de febrero, en homenaje a la escritora salvadoreño-nicaragüense, quien falleció el 25 enero de este 2018, en Managua, Nicaragua, la cual es organizada por la Fundación Claribel Alegría, Índole Editores y la Secretaría de Cultura de la Presidencia, con el apoyo de la Embajada de El Salvador en Nicaragua.

La titular de Cultura expresó: “Es un honor recibirla en esta casa, un honor su presencia, sus cenizas que son testigo del vuelo eterno de su alma, de la claridad alegre de su belleza”. Agregó: “Agradezco a sus hijos, a Patricia; al embajador de El Salvador en Nicaragua, Carlos Ascencio; a la presidenta de la Fundación Claribel Alegría, Susana Reyes, por hacer posible de sumarnos como Secretaría de Cultura para dar un sitio digno de descanso a la poeta acá en su matria o en su patria. Claribel, dividida entre dos naciones, unió a través de su amor, de su palabra, de su nacionalidad centroamericana a nuestros dos países, a Nicaragua y El Salvador”.

Asimismo, la maestra Regalado afirmó que el Teatro Nacional de San Salvador se ennoblecerá al colocar en el recinto un nicho con las cenizas, mediante un acto que tendrá lugar el 12 de mayo del corriente —día del cumpleaños 94 de Claribel Alegría-. “Para mí es un compromiso como secretaria de Cultura, pero más allá de eso es un profundo privilegio como ser humano”, puntualizó.

En el homenaje a una de las autoras más importantes de Iboramérica participaron el embajador de El Salvador en Nicaragua, la presidenta de la Fundación Claribel Alegría, la doctora María Isabel Rodríguez, el economista Alberto Arene, los escritores Luis Alvarenga y Carlos Clará, así como allegados a la familia y público en general.

La jornada cultural continuará el viernes 9 de febrero, durante la Noche Blanca (Nuit Blanche), que se celebrará en el restaurante Los Ranchos, a las 7 de la noche, donde se efectuará una lectura de fragmentos de narrativa a cargo del Taller Literario Palabra y Obra de la Fundación Claribel Alegría; asimismo, se inaugurará una exposición fotográfica y se presentará el libro “Amor sin fin” —de las últimas producciones editoriales de la homenajeada—.

Para el cierre de la jornada —el 10 de febrero—, se abrirá el recital “Leyendo la alegría de Claribel”, en donde más de 20 poetas salvadoreñas alzarán sus voces para evocar el legado de la autora de “Saudade”. Esta actividad será a las siete de la noche, en Los Ranchos, ubicado en la colonia La Mascota #232, contiguo a la Alianza Francesa.

Así recordaron a Claribel Alegría sus amigos

Susana Reyes

“Su majestad Claribel ha muerto, viva su majestad Claribel. Murió Claribel”. Cuando leí esa frase para la que creí que estaba preparada me quedé fría, ni siquiera verifiqué quién me la envió y no creí; le hablé a su hijo Erick, solo ahí estaría segura y era cierto. Entonces el corazón empezó a recordarme su voz, que apenas le había llamado una semana antes para decirle que sus libros llegarían pronto, que ella me había pedido que llegara a verla porque desde octubre a esa fecha demasiadas cosas me lo impidieron. Ahora sé que nada debe ser excusa para no ver a los seres amados.

Ahora que Claribel ha muerto, más allá de los homenajes, de los círculos de encuentro para recordar su memoria, de los eventos oficiales, no oficiales, viene qué Claribel queremos recordar. Su obra narrativa escrita a dos manos con Bud, su marido, es punto de llegada necesario que desata la memoria que cargaba desde la infancia, esa vinculada con un país que había perpetrado una masacre étnica que una niña guardó y se convirtió en una obra de importancia superior para la memoria de casi medio siglo de este país y de una región asolada por las dictaduras, los gobiernos militares, la represión.

Esa Claribel es la que se jugó la vida, la que no pudo ver morir a su madre porque no la dejaron entrar a este país, la que vio en Nicaragua la mejor opción para vivir en una América Latina desangrada. Pero Claribel siempre se declaró poeta y desde ahí también hubo denuncia, reflexión sobre la realidad, amor, un amor que aunque en su superficie a veces parezca lírico es un profundo amor social; el tiempo le regaló larga vida y la poeta siguió cantando pese a la muerte del hombre que conformó su contraparte amor, literatura y fe por la vida.

Esa Claribel después de la muerte de Bud fue más íntima pero el amor y la ausencia siempre fueron la reflexión sobre una realidad circundante en una expresión pura, destilado, de resonancia universal.

Silvia Elena Regalado

Claribel Alegría es una de las escritoras salvadoreñas más reconocidas a nivel internacional, más prolífica. 75 ediciones en diferentes países, 15 más en coautoría con su esposo, una de las más premiadas con más de 30 distinciones nacionales e internacionales hasta el último premio, el Premio Reina Sofía de España.

Claribel, una de las escrituras salvadoreñas más amadas, quizá en el mundo la más amada, la del corazón sonoro y chispeante, la amante de vida, de las causas justas, de la palabra clara, pulida, significativa y amorosa. Ella, como su nombre, alegría del oficio de ser poeta, mujer y ser humano, nos hermanó la poesía, el amor, el compromiso. Me sentí privilegiada de ser su amiga, de admirar su talento, su vocación de luz, sus manos dispuestas al tejido vivo del amor.

Dra. María Isabel Rodríguez

Tengo que recocer que la vida me ha concedido muchos privilegios y entre ellos compartir momentos felices al lado de una familia maravillosa, en la cual floreció la poesía, la música y las artes en general, y desde ese seno familiar floreció un ser excepcional, Claribel.

Voy a dar apenas unas pinceladas de los momentos compartidos con Claribel en algunos de sus viajes y estancias comenzando por México, en donde tuve el privilegio de viajar junto a ella y su esposo en una mágica gira conociendo sobre las iglesias coloniales de México. Recuerdo que iniciamos en Táscala, en esta primera etapa en donde aprendí al lado de ellos tanto, que las figuras de Claribel y de Bou crecieron para mí no solo por su conocimiento histórico sino también por su gran humanismo y compromiso con los pueblos latinoamericanos, especialmente por aquellos dos pueblos que la habían visto nacer y crecer. Era en ese entonces los años cincuenta.

Recordar su maravillosa presencia, su alegría que marcaron nuestras vidas, sus producciones, su lucha, su compromiso por el bienestar de nuestros pueblos ha sido quizás y seguirá siendo una guía en nuestras vidas.

Desde el primer momento he acompañado y acompaño, y doy mis más sinceras condolencias a su familia, y con mi más profundo cariño les digo que jamás olvidaré a mi querida y gran amiga Claribel.

Roberto Cuéllar, “hijo adoptivo” de Claribel

En memoria a mi madre, reina madre le decía a ella, y ahora reina de la poesía nicaragüense y salvadoreña.

De improviso el corazón de Claribel dejó de palpitar en su tierra pinolera, la Nicaragua nicaragüita que la vio nacer, para unirse por fin con Bud, su eterno compañero de inspiración, de letra, de ideología y de vida, que llevó a sus tres hijas y su hijo. Se nos fue cuando aún germinaban expectativas e ilusiones que en ella semejaron las erupciones del Izalco señorial, entre las cenizas que hoy entrega a su tierra cuscatleca.

Hasta el final destellaron en Claribel metas y letras, me consta. Más que letras metas e iniciativas, soñaba con conquistar el mundo y lo hizo con el último Premio Reina Sofía, a la mujer poeta y reina de Iberoamérica, en noviembre recién pasado, en Madrid. Ahí conquisto el mundo, a Iberoamérica.

Para mí, la partida de Claribel fue súbita porque siempre nos demostró coraje en la adversidad. No saben de cuántas se salvó, se burló de la muerte frecuentemente; sus hijas e hijo decían “ya se va, ya se va, Neto vení”, llegamos con primeros auxilios, una petaquita de JW negro. Fue súbita porque nos demostró coraje en la adversidad y protagonismo en la felicidad de vivir intensamente la vida; la disfrutó como quiso, la vivió como le dio la gana y salió airosa con esa noble tarea de exigir vivirla a todos los que la rodeaban.

 

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