Fundada en el año de 1981, la Sala Braille de la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES) celebrará este 13 de julio, sus 37 años de servicio literario y bibliográfico a las personas ciegas de nuestro país.

La actividad fue presidida por el director de la biblioteca, Manlio Argueta; el coordinador de la Sala Braille, Vicente Escobar; la representante del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral, Rebeca Hernández; la directora jurídica del Centro Nacional de Registros, Marta Evelyn Menjívar, y miembros de la comunidad ciega del país, quienes analizaron los avances que tiene El Salvador en materia de acceso al conocimiento y a la cultura por medio de la impresión de libros en braille.

La sala de lectura fue abierta por primera vez el 14 de julio de 1981, bajo la dirección en la BINAES de la licenciada Carmen Martínez de Blanco, con libros en braille donados por el Banco Central de Reserva, el Instituto Nacional del Café, la Fundación Walter Deininger y las embajadas de los Estados Unidos de Norteamérica, Uruguay y España.

Con el paso de los años, la Sala Braille ha logrado capitalizar varios logros, entre ellos la impresión de libros en braille y la participación en la discusión del Tratado de Marrakech. Manlio Argueta anunció su beneplácito para que sus obras sean traducidas al braille, contribuyendo con ello a que más personas ciegas puedan acceder a la literatura nacional.

“Las expectativas que tenemos en el 2018, se fortalecen por contar con un tratado de Marrakech. Con nuestro humilde servicio literario y con los mecanismos institucionales existentes, hemos iniciado en poner por relieve el acceso a la cultura a las personas con discapacidad”, manifestó el coordinador de la Sala Braille.

Es de resaltar que El Salvador fue el primer país de América, y el segundo a nivel mundial (primero fue la India), en depositar el instrumento de ratificación del Tratado de Marrakech.

Según Escobar, “desde el 2011 se ha acompañado a las personas ciegas en el proceso de aprobación del instrumento internacional que hoy garantiza el acceso al texto impreso de las obras publicadas, a nivel nacional e internacional. Este beneficio entró en vigor el 30 de septiembre de 2016”.

En esta ocasión, expertos del Centro Nacional de Registros ofrecieron un conversatorio sobre los beneficios que ofrece el referido tratado, a fin de tomar conciencia de su cumplimiento.

Escobar manifestó que a dos años de haber entrado en vigencia, aún hay tareas institucionales que realizar, entre las que se mencionan:

  • Impulsar y ejecutar actividades de divulgación del Tratado de Marrakech, para garantizar sus beneficios a los destinatarios con discapacidad visual y con otras dificultades para acceder al texto impreso.
  • Producir obras literarias en formatos accesibles a los beneficiarios.

El tratado de Marrakech es un instrumento de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual para facilitar el acceso a todo tipo de obras publicadas en el país o fuera de él, a través de formatos accesibles para las personas ciegas o con discapacidad visual, buscando con ellos la inclusión de este sector a los textos impresos en tinta.