El Ministerio de Cultura a través de la Comisión Nacional Organizadora de los Juegos Florales de El Salvador premió a los ganadores de la segunda convocatoria de este concurso literario, en un acto desarrollado este 5 de diciembre, en las instalaciones del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA).

Se trata de los segundos certámenes 2018, convocados en las categorías: Cuento, Cuento Infantil, Poesía, Poesía Infantil, Testimonio y Teatro, los cuales cerraron con un total de 124 manuscritos que fueron canalizados a través de la Dirección General de Redes Territoriales por medio de las Casas de la Cultura y Convivencia de La Unión, San Miguel, Chalatenango, Morazán,  Sensuntepeque, Zacatecoluca y  Usulután.

Por los versos bien estructurados y el nivel de expresión acorde a la temática social y amorosa, el jurado de los XXIII Juegos Florales de La Unión en el género de Poesía, integrado por André Cruchaga, Alfonso Fajardo y Mauricio Vallejo Márquez, otorgó el premio a Otoniel Guevara por su obra “Utza Ceele”.

Según el jurado, Guevara hace un buen manejo lingüístico, pragmático y semántico en este género, el cual gana por tercera ocasión y lo convierte en Gran Maestre.

El premio único de los XXIII Juegos Florales de San Miguel en Cuento Infantil fue concedido a Roxana Méndez, por su obra “El gato mecánico”. El jurado calificador compuesto por Félix Huezo, Karla Méndez Úceda y Alberto Jirón Flamenco, eligieron la obra debido al dominio y fluidez de la técnica narrativa; asimismo, por representar el sentido investigativo y científico de las edades sugeridas en las bases de la competencia.

Por atrapar al lector con la vivencia de un joven no relacionado con ninguno de los bandos de la guerra civil salvadoreña, el jurado calificador compuesto por Karla Irigoyen, Ana María Mata Parducci y Miguel Huezo Mixco concedieron el premio único de los XIX Juegos Florales de Chalatenango en la rama de Testimonio al escritor Alberto Pocasangre Velasco.

El jurado también explicó que la obra de Pocasangre es una narrativa amena, fluida y fresca, con un enfoque ciudadano, que la hace más vivencial.

En Cuento, Liza Rocío Onofre Ortez fue la ganadora de los XXIV Juegos Florales de San Francisco Gotera, Morazán, con la obra “Trilogía del sueño”. El jurado compuesto por María Cruz Jurado, Néstor Martínez y Julio Herrera consideró el material como ganador por “poseer tensión y un suceso único; además, por el manejo del lenguaje adecuado para el cuento y sus estructuras (cortas, rítmicas y entretenidas)”.

Los XXIII Juegos Florales de Sensuntepeque, Cabañas, en la categoría de Poesía Infantil, fue otorgado a Humberto Danilo Gámez Jurado, con la obra “La juguetería”, un reconocimiento con el que el escritor se convierte en Gran Maestre.

El jurado calificador compuesto por Jennifer Valiente, Mario Noel Rodríguez y Carmen Gómez de Herrera otorgó el premio al considerar que “logra cautivar al lector por los versos breves e imaginativos; en la forma trabaja con imágenes interesantes y vistosas; en el fondo  presenta ideas fluidas y completas, desarrollando la musicalidad de cada poema; además, utiliza un lenguaje accesible para la niñez”.

Los organizadores de este certamen informaron que los XXVI Juegos Florales de Usulután en Teatro y los XLI Juegos Florales de Zacatecoluca en Poesía, se declararon desiertos.

La Comisión Nacional Organizadora de los Juegos Florales está integrada por Alberto López Serrano, director de la Casa del Escritor y Museo Salarrué; Eric Lombardo Lemus, director de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), y Alexander Córdova, director de las Casas de la Cultura y Convivencia.

En El Salvador, los primeros Juegos Florales fueron convocados en las ramas de poesía y cuento en 1904, y otorgados por el Diario del Salvador; sin embargo, es a partir del 14 de mayo de 1968, cuando la Asamblea Legislativa de El Salvador emitió el Decreto n.° 652, mediante el cual se establece la creación y celebración anual de estos certámenes en todas las cabeceras departamentales, como una necesidad imperativa para conservar la tradición espiritual, cultural y democrática de nuestro país a través de la creación literaria.

Los certámenes son de carácter abierto, único y nacional. El premio es de ocho salarios mínimos y un diploma de reconocimiento; asimismo, es el termómetro que canaliza el trabajo de los escritores salvadoreños; también, permite el descubrimiento de nuevas voces.

Las bases para los siguientes certámenes pueden ser consultadas en www.cultura.gob.sv y juegosfloraleselsalvador.wordpress.com; además, pueden solicitar información al correo juegosfloraleselsalvador@gmail.com.

 

 

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