Somos los personajes que llevamos alegría a toditos los rincones de mi tierra El Salvador. Prontito, Chirajito, Pizarrín y Tío Periquito, todos de Jardín Infantil…

Pizarrín cantó con júbilo la popular canción del programa televisivo y entre suspiros dijo: “Me siento afortunado por la oportunidad que me brindó la gente y el circo”.

Sandoval cuenta que llegar al programa fue una odisea. Inició cuando un miembro de Canal 6 vio su trabajo circense, le gustó y lo invitó al aniversario de este medio de comunicación —en 1983— para hacer un pregrabado, pero las personas asignadas para recogerlo se tardaron mucho —pasadas las 10 de la noche— y se durmió. “Se perdieron de mi cariño”, dice mientras suelta la despampanante risa, característica de Pizarrín.

Para 1984, cuenta que los representantes de Canal 2 lo instaron a participar en el casting de Jardín Infantil, junto a Chirajito, Prontito y el Tío Periquito (ya fallecidos). Para su sorpresa, lo seleccionaron y fue contratado.

“Al inicio no existió una buena relación entre los protagonistas, llegué a ser la coma entre ellos, era el compañero de trabajo de cada uno y así mantuve la armonía”, recuerda Sandoval.

El artista estuvo en el programa televisivo de 1984 al año 2000, tiempo durante el cual tuvo la oportunidad de trabajar con La Chilindrina, quien llegó al canal a promocionar su circo. Dentro del programa pidió actuar con uno de los animadores y escogió a Pizarrín. “Existen dos tipos de payaso: el cómico y el serio, ella —La Chilindrina— era cómica y necesitaba a un serio, y ese fue Pizarrín”, explica Sandoval.

Durante su estadía en el canal, también se involucró en otras actividades. Fue presentador en la Teletón junto a Quico, uno de los personajes de El Chavo del 8, y trabajó en Radio Luz, en el programa Leche y Miel, que luego se llamó Niños de Jesús y María.

En el último año en que Pizarrín estuvo en el programa, uno de sus hijos fuera del matrimonio se involucró en las drogas, por lo que Sandoval tomó la decisión de faltar todos los viernes al programa para cuidar de su hijo, hasta que se retiró del canal.

Después de Jardín Infantil, Sandoval distribuyó su tiempo para ayudar a la población salvadoreña y compartir tiempo con su familia. Para la época de los terremotos instaló una extensa carpa de teatro, en donde albergó alrededor de 50 familias desamparadas. Él junto con su esposa, Ana Leyda de Sandoval —artista y madre de sus cinco hijos—, se quedaron sin espacio en la carpa, así que un viejo amigo les dio alojamiento en otro circo y pasaron las noches durmiendo en la cama elástica.

De acuerdo al artista, también ha participado en fiestas de cumpleaños —gratis— en los centros escolares y para las familias de bajos recursos.

“Soy más feliz sin dinero que con dinero, eso no es la felicidad, primero está Dios en mi corazón”, comentó el artista.

Entre sus anécdotas cuenta que desde 2005 visitó los Consulados de El Salvador en Boston y Massachusetts (Estados Unidos) y luego un cónsul le sugirió visitar otras ciudades para que la gente tuviera el placer de conocerlo, pero que después de la pérdida de la mayoría de los integrantes de Jardín Infantil, en repetidas ocasiones la gente le dijo: “Si ya murieron los personajes del programa”. Ellos enterraron a Pizarrín junto con los otros.

Dar vida al personaje nuevamente le llevó tiempo, pero no desistió y como resultado de su esfuerzo la población salvadoreña lo nombró como embajador de la cultura, en especial cuando celebran el Día de la Independencia.

“En algunos eventos, los cónsules suelen otorgar el privilegio de izar la bandera a las personalidades de alto rango de nuestro país. Muchos de ellos y ellas dan ese honor a Carlos Sandoval, a Pizarrín, por ser el embajador de la cultura salvadoreña”, expuso el artista.

No es para menos, en noviembre del 2012 fue reconocido como Distinguido Artista de El Salvador por los diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa, a quienes solicitó una pensión vitalicia que, a la fecha, no se ha concretado.

“Es que Pizarrín marca una huella en los corazones de los salvadoreños, hace rememorar los programas de Jardín Infantil, provoca lágrimas y sonrisas a mis niños y mis niñas que hoy tienen más de cuarenta años”, suspira Sandoval.

El Distinguido Artista agregó: “Hace poco me presenté en Nueva York —2 de agosto de 2018— y mientras cantaba ‘Somos los personajes que llevamos alegría a toditos los rincones’, escuché a una señora que empezó a llorar. Al cerrar  el evento corrí a abrazarla y le preguntarle ¿te acordaste de algo?, ella respondió ‘Sí, mi niñez’,  eso me hace más fuerte”.

El artista también habla de amor al prójimo y, especialmente, el que comparte con su familia: “Mis pilares son mi esposa y mis retoños, Marisol, Karley, Flor de María, Carlos y Ricardo; aunque no son payasos de profesión, pero se involucran en la danza, música, canto y teatro como su padre”.

Sandoval es de la idea que revive al niño interior de los adultos, a quienes llama “sus niños”, que con 40, 60 y hasta 70 años gozan con júbilo de las presentaciones de Pizarrín.

Como muestra, el reciente homenaje de La Colmenita de Soyapango durante la inauguración del Festival de Teatro Infantil 2018, que tuvo lugar el 4 de octubre, en el Teatro Presidente, San Salvador.

El arranque de la fiesta teatral infantil estuvo a cargo del presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén; la primera dama, Margarita Villalta de Sánchez, y la ministra de Cultura, Silvia Elena Regalado, así como de la niñez que participa en las Colmenitas, quienes pertenecen a distintas comunidades de todo el país.

Actualmente, Sandoval se desempeña como promotor cultural en el Ministerio de Cultura, donde tiene un relación directa con la niñez, a la que busca integrar en el trabajo artístico y cultural del país. Fruto de ese trabajo está en el crecimiento de La Colmenita, en donde las abejitas son organizadas por Sandoval por un tiempo, luego los padres de familia se hacen cargo y él deja el panal para forjar otro.

Este artista, con más de seis décadas de vida, tiene como meta terminar de conocer los sitios que posee El Salvador, visitar la mayor cantidad de salvadoreños en el exterior y hablar de Dios. 

“Ya me quedan pocos días por vivir, por eso hablo del amor de Dios y entrego todo mi cariño al prójimo, como dice su palabra”, puntualiza Carlos Sandoval, Pizarrín, en la entrevista efectuada el 5 de octubre de 2018.