¿Sabía usted que en El Salvador existen registros de embarcaciones que se hundieron entre las fechas de 1850 y 1900? Gracias al trabajo del investigador Roberto Gallardo se han documentado diez pecios —término correcto para referirse a los barcos hundidos— que formaron parte de la historia salvadoreña en temas como el comercio, economía y migración.

Desde 2005, Gallardo formó parte de los primeros investigadores de arqueología subacuática. Desde entonces y a veces de forma independiente, buscó técnicas que le permitieran especializarse en esta rama. Al igual que él, también el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán forma parte de estas indagaciones.

“El MUNA realiza un proyecto de registro de documentación de sitios arqueológicos marítimos en El Salvador. Consiste en identificar sitios arqueológicos, lugares con una importancia cultural que están relacionados al mar; lo que hacemos es identificar estos sitios, ubicarlos y obtener la historia de cada uno, porque es bien importante valorizarlos”, indicó Gallardo.

Su investigación es igual a sus vivencias, un enorme y profundo océano que debe ser retratado poco a poco, pues contiene tanta riqueza como uno se lo imagine; durante más de siete años recopiló un gran cúmulo de información que le permitió plasmar un libro titulado “Patrimonio cultural marítimo de El Salvador. Registro de pecios”, que se dio a conocer en febrero de 2018.

Ahora, y con el apoyo del Departamento de Cine y Audiovisuales del Ministerio de Cultura, el texto y más registros recopilados por el investigador se materializarán en un documental que lleva el nombre  “Acajutla, memorias de un puerto”, haciendo mayor énfasis en los restos encontrados en esa zona.

De acuerdo a Gallardo: “Acajutla tiene mucha historia, es el puerto más antiguo —se menciona este lugar en las cartas de Alvarado en 1524—. En el siglo XVI, tiene importancia marítima porque se empieza a exportar cacao; además, hay importancia arqueológica porque presenta la única muestra de un complejo portuario industrial”.

El arqueólogo agregó: “En este municipio hay restos de muelles de hierro: Uno de 1871 y uno más reciente, de 1900; también, bodegas de principios de 1900, restos de aduanas de 1855 y cuatro pecios que funcionaban a vapor: El SS  Colón, que se encuentra en la playa de Acajutla, y tres que están sumergidos en la zona de Los Cóbanos, conocidos como el SS Columbus, SS Cheribon y SS Douglas”.

Esto solo forma parte de un extracto de sus investigaciones y, habiendo tanto por mostrar, el director del Departamento de Cine y Audiovisuales, Jorge Dalton, aceptó el reto para que uno de sus colaboradores elaborara un documental con elementos que enlazan la frescura del tema y la arqueología subacuática.

Según Dalton: “Tenemos la obligación —a través de esta instancia cinematográfica dentro del Estado— de reflejar con nuestro trabajo las diferentes riquezas patrimoniales que tiene el país. En este caso, hacer un documental que recoja las memorias de Acajutla, que es un puerto sumamente importante en la economía, la historia y la arqueología de esta nación”.

La producción del documental está a cargo de Mauro Arévalo, quien enlazará las múltiples tomas de la superficie y las captadas de forma subacuática.

“En nuestro caso, la investigación la hace un especialista y nosotros lo que hacemos es meterle todos los elementos audiovisuales para poder hacer un proyecto en conjunto. Documental que tendrá una riqueza profunda, porque busca que la información sea veraz, precisa y de importancia, para que pueda disfrutarla la población de El Salvador”, dijo Arévalo.

“Acajutla, memorias de un puerto”, tiene como meta lograr la proyección en octubre de 2018, teniendo como hilo conductor al especialista Roberto Gallardo y como acompañantes a diversos actores locales, como pescadores, pobladores y diversas organizaciones, así como otros investigadores que contribuyan para dar mayor realce al producto final.

“El objetivo final es registrar estos sitios, conocer la historia y declararlos patrimonio cultural. En ese sentido, recae una gran responsabilidad en nosotros, sin embargo, las comunidades juegan un papel muy importante, deben de protegerlos, porque a través de estos pueden ser gestores de su desarrollo. Estas iniciativas potencian el turismo en las localidades”, puntualizó el arqueólogo Gallardo.