La Secretaría de Cultura de la Presidencia a través de la Orquesta Sinfónica de El Salvador (OSES) anuncia su IX Concierto de la Temporada Sinfónica 2017, dedicado al centenario del natalicio del maestro Camilo Minero (1917-2017), el día 13 de septiembre, a las 7:30 p. m., en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán.

Este concierto gratuito será replicado el día 14 de septiembre, a las 7:30 p. m., en el Teatro Presidente, dedicado a la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP). Ahí la entrada será de US$2.00 público general.

Ambos conciertos, bajo la dirección del maestro Irving Ramirez, comprenden el siguiente programa: “Patria querida”, obertura de José Kessels (1856-1928); “Nahualismo”, poema sinfónico de María Mendoza de Baratta (1890-1978); “Ollintonatiuh”, (sol de movimiento) poema sinfónico de Esteban Servellón (1921-2003); y “Sinfonía de las Américas”, de Domingo Santos (1892-1951).

Datos sobre los compositores salvadoreños

María Mendoza de Baratta es considerada la primera investigadora del folclor salvadoreño. Entre 1926 y 1938 realizó conciertos de piano en los principales conservatorios y salas de arte de América y Europa. Además, representó al país en diversos congresos americanistas y de folclor. Escribió 14 obras musicales y 25 estilizaciones folclóricas sobre temas autóctonos. Perteneció al Ateneo de El Salvador, la Academia Salvadoreña de la historia, la Unión de Mujeres Americanas y fue electa Mujer de las Américas (Nueva York, 1962).

Domingo Santos: En 1923, se trasladó a San Salvador partiendo poco tiempo después becado a Italia, donde estudió Composición con Ricardo Storti. Estudió también violín con los profesores Montelli y Melia, y Piano con María Allicandri. Fue maestrino (asistente) de la clase del profesor Melia. Formó parte de los violines primeros de las orquestas Dopo Lavoro, de Roma, y las del Teatro Nazionale di Roma. La “Sinfonía de las Américas”, compuesta en 1945, es sin duda una de las obras más importantes de Santos, no solo por su muy bien lograda integridad estructural en cuanto a forma, lenguaje armónico y orquestación, sino porque la sinfonía en toda su extensión formal no se cultivó mucho en los estamentos musicales salvadoreños.

Esteban Servellón: En su juventud se trasladó a la capital, ingresando a la Banda de los Supremos Poderes como ejecutante de tuba y se inscribió en la Escuela Nacional de Música Rafael Olmedo. Estudió armonía con el maestro Domingo Santos e instrumentación con Alejandro Muñoz Ciudad Real. En el año 1952, con la Orquesta Sinfónica del Ejército, estrenó su ballet “Rhina”. Posteriormente, el Gobierno de El Salvador le otorgó una beca para realizar estudios superiores en el Conservatorio de Santa Cecilia en Roma, Italia. Al regresar a El Salvador, se incorporó como maestro del Conservatorio Nacional de Música, que estaba bajo la dirección del violonchelista rumano Nicolás Arene.

José Kessels: En 1884, José Kessels fue nombrado director de la Nueva Filarmonía Real (NKH), en Tilburg. Ha compuesto especialmente para banda de concierto. Gracias a una grabación en CD de la Orquesta de la Fuerza Aérea Real y Josef Suilen, podemos apreciar su obra “Fête Sicilienne”, publicada en 1904, además de la marcha “Orange- Nassau” (originalmente titulado: “Marche triomphale”), escrita para el trío Wilhelmus.  En 1896, fue nombrado inspector general de Música y Bandas Militares en El Salvador. Es recordado por sus muchos aportes a la cultura salvadoreña y por haber sido el maestro de David Granadino y Ciriaco de Jesús Alas.