El Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán desarrolló su programa MUNA Académico dedicado a la cosmovisión indígena de Izalco, el pasado jueves 22 de febrero, en la Sala Lúdica del museo.

El conversatorio fue dirigido por el director del recinto, José Heriberto Erquicia, y Alonso Armando García Quele, quien es mayordomo de las cofradías mayores del Padre Eterno y Nuestra Señora María de la Asunción, en el municipio de Izalco, departamento de Sonsonate.

“Como museo, investigadores y público en general es importante saber escuchar a las comunidades; no podemos pensar que todo el conocimiento lo vamos encontrar en los documentos, ya que la tradición oral y oralidad son sumamente importantes para el desarrollo de investigaciones”, confirmó el director de este espacio patrimonial.

Asimismo, Erquicia adelantó que este tipo de encuentros sirve como material de registro para la creación del guion museológico de la sala permanente del MUNA sobre culturas originarias y afrodescendientes en El Salvador. “Lo que estamos haciendo es una construcción de todo ese legado, herencia y oralidad que para nosotros son insumos de conocimiento sobre las comunidades indígenas de El Salvador y en este caso sobre los pipiles de Izalco”, dijo el académico.

Don Alonso Quele compartió su visión sobre la religiosidad  popular de algunos de los indígenas de la zona, cómo se conformó la Alcaldía del Común de ese municipio (institución indígena del país que reúne a varias comunidades y colectivos indígenas desde la época de la Colonia, aproximadamente de finales del siglo XVIII), el funcionamiento de su sistema agrícola, tradiciones, música, sistema de salud, alimentación, vestimenta y otros aspectos importantes que permiten ubicar a Izalco como un referente indígena, un lugar importante en el imaginario salvadoreño.

“Nosotros somos celosos con nuestro patrimonio, en el sentido de que lo cuidamos mucho, pero queremos compartirlo con ustedes para que conozcan nuestra identidad indígena, historia, cultura, tradición y religiosidad, la sabiduría que heredamos de nuestros abuelos”, dijo Quele.

El mayordomo hizo una descripción de los instrumentos que producían la música con que sus abuelos danzaron, la forma en que abrazaron la fe de la Iglesia católica traída por los españoles, pero sin perder los ritos y ceremonias característicos de las culturas originarias.

“Tenían un cuerpo humano y de este se derivaron las medidas de peso, las estaciones. Así como para la Iglesia católica el número siete tiene una gran importancia, para los indígenas el número cinco es el más importante, ya que una mano significó quiero cinco cosas”, compartió el oriundo de Izalco.

Además, hizo hincapié que aunque Izalco sea reconocido popularmente como una zona donde abunda la brujería o hechicería, el conocimiento ancestral se basa en la espiritualidad y ritualidad indígena que responde al Creador del universo.

Asimismo, socializó el calendario náhuat-pipil con el fin de dar a conocer a las nuevas generaciones el sistema del tiempo que sus ancestros manejaban, la ritualidad y el estilo de vida, y así abonar al fortalecimiento de la identidad cultural del país.

Erquicia concluyó el diálogo reflexionando en que ser indígena en El Salvador “va más allá del calzado, la tez, el apellido y la lengua”, y que estos encuentros permiten acercarse a esa cosmovisión de los pueblos indígenas de El Salvador.

El MUNA Académico de este mes se enmarcó en la conmemoración del Día Nacional de la Lengua Náhuat, el cual se celebra cada 21 de febrero desde 2017. Fue establecido por el Decreto Legislativo n.° 528, en concordancia con la fecha de celebración del Día Internacional de la Lengua Materna, proclamado por Naciones Unidas en 1999.

Este programa del Museo Nacional de Antropología  sirve como un espacio abierto para dialogar, proponer y conocer las diversas investigaciones que contribuyen a la historia y a las identidades en El Salvador.

Galería fotográfica: 

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