En el marco del programa MUNA de Noche, la velada del sábado 10 de agosto estuvo dedicada a conocer las prácticas de decoración corporal durante la época prehispánica, así como también se relacionaron con esta temática los talleres ofrecidos al público.

El MUNA Académico presentó la charla denominada: “Decoración corporal en la época prehispánica”, a cargo de la arqueóloga Claudia Alfaro Moisa, quien basó su investigación en el estudio de las piezas de la Colección Nacional de Arqueología.

Moisa amplió sobre las prácticas que efectuaban los pobladores de la Mesoamérica prehispánica durante el periodo Preclásico (2000 a. C. al 300 d. C.), Clásico (300 al 900 d. C.) y Posclásico (900 al 1524 d. C.).

“Estos hallazgos arqueológicos denotan un claro uso de la decoración corporal como marcador social en la antigüedad”, dijo la especialista.

La investigadora explicó que existían prácticas de esta naturaleza con carácter permanente, entre las cuales se puede citar la deformación craneal, escarificación, tatuajes, incrustación dental y estrabismo intencional, así como el uso de narigueras, orejeras, bezotes; de igual manera, había decoraciones temporales como la pintura corporal, tocados y peinados, collares, pectorales o brazaletes.

“Los restos óseos nos permiten determinar los marcadores bioculturales en un periodo y establecer una permanencia en el tiempo. Por ejemplo, desde hace 3000 años se hacen decoraciones corporales en El Salvador, no es nada nuevo. Gracias a la arqueología tenemos estos datos para entender las sociedades del pasado, pero también ser abiertos y quitarnos los tabúes”, reflexionó la arqueóloga.

Según las investigaciones de Moisa, la deformación craneal era una práctica realizada en todos los estratos de la sociedad, mientras que las decoraciones agregando materiales como el uso del jade, incrustaciones dentales y las escarificaciones estaban reservadas para las élites gobernantes.

Al concluir con el encuentro académico, la arqueóloga efectuó un recorrido guiado con los asistentes por las salas permanentes del Museo (Religión, Entierros Prehispánicos y Producción Artesanal, Industria e Intercambio), en donde se exhiben materiales culturales (vasijas, figurillas, collares y más), que dejan apreciar la estética de la época.

De igual forma, los asistentes tuvieron la oportunidad de ver estatuas vivientes con decoraciones corporales y participar en un taller para decorar figuras prehispánicas.

Durante la jornada del MUNA de Noche se contó con recorridos guiados a las salas permanentes a cargo de los investigadores del museo.

“Siempre que vengo aquí me gusta, porque es bonito conocer la historia y cultura de El Salvador. Es interesante porque tuvimos la oportunidad de hablar con el experto, que ayudó a aumentar nuestros conocimientos”, dijo Luis Chavarría, de 16 años y miembro del grupo Scout 21 de San Salvador, quien recibió la guía del arqueólogo Roberto Gallardo.

En las jornadas del 9 y 10 de agosto, el público tuvo la oportunidad de jugar a la Lotería Prehispánica y participar en el Rincón Literario Infantil.

Los viernes y sábados, el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán ofrece una programación artística, cultural y académica en su horario extendido.

La entrada general al museo es de US$1.00 para nacionales y centroamericanos y US$3.00 para otras nacionalidades. Niños menores de 12 años y adultos mayores de 60 disponen de entrada gratuita.

Recorridos guiados a las salas permanentes, a cargo de los arqueólogos Roberto Gallardo y Claudia Alfaro.