“Disfruto los 63 años de edad. Nací un 28 de febrero, en el cantón Tecomapa, Metapán. Con mi esposa tenemos siete hijos, seis varones y una hembra, ya están mayores, el pequeño tiene 28 años y el mayor 41. A ella, es muy valiente, le tocó formarlos sola porque siempre mis trabajos han sido lejos y podía verlos solo los fines semana”, cuenta Miguel Ángel Gómez Torres, empleado del Ministerio de Cultura.

Gómez es un fiel testigo de la recuperación del patrimonio histórico edificado con valor cultural, social o religioso. Sus andares por estos espacios suman más de cuatro décadas como restaurador de lo colonial y como auxiliar de mantenimiento en el Teatro Nacional de Santa Ana.

“Comencé a trabajar el 16 de octubre de 1978, desde esa fecha. Pasé 33 años seguidos en proyectos de restauración de las iglesias: San Pedro Apóstol (Metapán), San Esteban (Texistepeque), San Antonio del Monte (Sonsonate), Nuestra Señora de la Asunción (Ahuachapán) y Nuestra Señora de Candelaria (San Salvador). Todas coloniales”, expuso Gómez.

De estos proyectos de rescate del patrimonio religioso, el restaurador recuerda: “En la Asunción, dilaté 11 años, pasé mucho tiempo, al principio se hizo todo el techo y la fachada estaba agrietada en «V»,  la cual resanamos; lo más difícil vino después del terremoto del 2001, los costados se dañaron y tuvimos que intervenirlo”.

“La iglesia que costó fue Nuestra Señora de Candelaria (San Salvador), esta fue de las primeras en las que trabajé, antes que la Asunción; recuerdo que tuvimos que botar todo el techo, recuperar la facha, era bien difícil porque en su mayoría es de madera y está destartalada, me tocó recuperar el encielado y las diferentes molduras, pero como tenía conocimientos en carpintería, avancé con la obra y hoy luce bonita”, comenta.

De acuerdo a Gómez, su gran satisfacción es haber trabajado en la restauración de lo colonial, porque se aprende de historia y diferentes técnicas para la recuperación de estos espacios que, al tratarlos, deben “quedar igualitos o similares a las originales, porque es parte del legado para las nuevas generaciones”.

En la actualidad, Gómez labora como auxiliar de mantenimiento en el Teatro Nacional de Santa Ana, puesto que ha desempeñado por ocho años y que le permite estar cerca de su familia.

“Este teatro resguarda parte de nuestra historia nacional, pero también una parte del esfuerzo del personal que laboramos aquí, porque conocemos cada detalle de este edificio cultural. Un monumento que las familias salvadoreñas y extranjeras deben visitar y cuidar”, destaca el restaurador.

Para las personas interesadas en conocer la historia del teatro, pueden visitarlo del 7 de agosto en adelante, en los horarios de 9:00 a. m. a 12:00 m. y por la tarde se atenderá de 1:00 p. m. a 5:00 p. m. El costo de ingreso es de US$1.00 para nacionales, US$1.50 para extranjeros y US$0.50 para estudiantes con carné; niños menores de 12 años y adultos mayores entran gratis.