El  Ballet  Folklórico  Nacional (BFN) es una de las dependencias del actual Ministerio de Cultura de El Salvador, enclavada en el Departamento de Danza de la Dirección General de Artes.

Este elenco  nació —el 3 de mayo de 1977— en el Instituto Salvadoreño de Turismo con el propósito de rescatar,  proteger  y  difundir  las  costumbres  y  la tradiciones folclóricas de la nación.

Desde sus inicios ha puesto en alto el nombre de El Salvador, tanto en el continente americano, como en el Medio Oriente y Europa —Festival Internacional de Los Pirineos—. Su primera directora y fundadora fue la maestra Alcira Alonso, oriunda de Buenos Aires, Argentina.

A continuación, entregamos una entrevista con la nueva directora del Ballet Folklórico Nacional, la maestra Mayra Villacorta, de 54 años de edad, nacida en Salvador, un 7 de marzo.

“Conocí la danza porque mi mami, Marina Villalobos, era la asistente de la maestra Alonso, una bailarina  de origen argentino que llegó en la década de los sesenta a nuestro país para hacer lo que más amaba: danzar y enseñarle a la juventud a través del Ballet Estudio”, relata la nueva directora del BFN.

Con una sonrisa y un poco de nostálgica explica: “Mi mami no tenía con quien dejarme, no había quien me cuidara; entonces, pide permiso para  llevarme a su trabajo en el Ballet Estudio. Doña Alcira dijo en su momento ‘Sí, no hay problema, es una niña muy tranquila”, a ella le encantaba que yo al oír la música me iba corriendo a los salones a bailar”.

Según la directora Villacorta, la maestra Alcira en esa época atendía al grupo del Ballet Folclórico de la Universidad de El Salvador y ella, con apenas tres años de edad, se me metía a bailar con el elenco, práctica que le duró hasta 1968, porque la bailarina de origen argentino tuvo que viajar fuera de El Salvador para aprender una nueva metodología.

“Doña Alcira se tuvo que ir de viaje a Australia, fue para aprender el sistema de enseñanza Royal Academy of Dance. Mi mamá se queda sin trabajo y toma la decisión de dedicarme tiempo completo, porque me dio hepatitis y me recomendaron no hacer ejercicio. Para ese entonces estudiaba en primaria, en el Centro Escolar Concha Viuda de Escalón, San Salvador”, recuerda Villacorta.

Royal Academy of Dance es la mayor organización de formación de profesores de ballet clásico y también de los exámenes para alcanzar niveles superiores en esta disciplina artística. Cada etapa de la formación está dentro de la capacidad de los jóvenes estudiantes, que están aumentando sus conocimientos sobre los principios del movimiento y de los fundamentos de ballet clásico, de una manera agradable.

La maestra Alonso regresó a El Salvador en 1973. Mayra contaban con 8 años de edad y su madre, Mariana Villalobos, fue llamada una vez más para asistirla. Ese periodo es cumbre para Villacorta, aquí inicia su pasión por el ballet clásico. 

“En esta época agarré el ballet como que era mi vida: mañana, tarde y noche. Estaba por cumplir los nueve años, me aferré al ballet, digo de esta manera, porque apliqué a los primeros exámenes en Royal, sin descuidar los estudios normales en la Viuda de Escalón”, expresó la directora del BFN.

Ella agrega: “Comenzaron a venir las examinadoras de Royal, me hice dos exámenes, los pasé. En ese entonces solo llegaba hasta cuarto nivel. Esto es como  la escuela, uno llega hasta noveno y luego busca qué bachillerato quiere optar; en el ballet uno llegaba hasta cuarto y elegía si quería ballet profesional o una especialidad donde la condición de uno se ajustaba. Me fui por el profesional”.

Para Villacorta, la década de los 70 fue muy difícil en su formación. Los examinadores venían al país cada dos años y, por las condiciones políticas de la nación, suspendieron sus visitas —hubo fraudes electorales, masacre en la principal plaza de la capital y el golpe de Estado al gobierno de Carlos Humberto Romero—.

“Aquí comenzaba a oscurecer, pero también comenzaba el miedo para la mayoría de salvadoreños; sin embargo, en este periodo fue cuando empecé a dar clases de ballet. Le expresé a doña Alcira mi inquietud y me respondió: ‘Tenés para ser maestra, seguí, ayúdame’. Ella me pagaba lo suficiente para costear mi bachillerato y no paramos de dar clases, pese al conflicto del país. Trabajábamos muy fuerte con la metodología del Royal, pero sin poderla presentar, porque no venían las examinadoras”, explica con mucha consternación la directora del BFN.

Luego, a la madre de Villacorta se le presentó la oportunidad de trabajar en el naciente Ballet Folclórico del Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU), como responsable del vestuario —en 1977—.

Con el pasar del tiempo —9 años—, Mayra recibió una sorpresa de su progenitora: “Allá por 1986, me dice mi mamá: ‘Mirá, los directores del ballet quieren hablar contigo, porque quieren contratar una maestra para que el elenco tenga una metodología’. Voy a la entrevista, a principios de mayo, me informa que quieren una persona de manera permanente. Logro la plaza, inicio el 2 de junio de ese año”.

Ella hace una pausa y aclara: “Sin embargo, sigo en el Ballet Estudio, porque el Ballet Folclórico trabajaba de 8 a 12 de mediodía, y al salir de allí me iba a dar clases al otro lugar. En eso, me dice el director del ballet, Marcial Gudiel: ‘Mayra, necesito que usted aprenda a bailar folclor, me estoy quedando sin bailarines y por lo menos debo de contar con 8 parejas’; el maestro me dio una semana para aprenderme las coreografías, desde allí comencé a bailar folclor, comenzó mi nueva faceta”.

Estando en el ISTU y en el Ballet Estudio pasó tiempos difíciles: “Hubo un momento del conflicto que lo tengo tan presente, es un recuerdo vivo, es sobre de la Ofensiva Final del 11 de noviembre de 1989. Todos los profesores nos tuvimos que ir de San Salvador y guardarnos al interior del país, no podíamos comunicarnos y vivíamos en la incertidumbre de no saber si los demás estaban bien, heridos o muertos”.

Pasada una década como bailarina del BFN, resistió los primeros cambios institucionales. El 2 de mayo de 1999, el elenco pasó al Consejo Nacional la Cultura y el Arte (Concultura), que formaría parte del Ministerio de Educación. En ese periodo se mejoraron los salarios de la agrupación.

“Los bailarines teníamos una remuneración muy baja, no era digna, y en Concultura se nos nivela; otro de los cambios fue que el BFN andaba para arriba y para abajo, pasó desde el Ballet Estudio, donde Mercedes Martín, en los Planes de Renderos, la Fuerza Naval y nos fuimos para las instalaciones de la Sinfónica, hasta llegar aquí, un local propio”.

Local que han mantenido, pese a los cambios de gobierno, de Concultura a Secretaría de Cultura (2009) y al actual Ministerio de Cultura (creado el 18 de enero de 2018).

La artista comentó que son 33 años de formar parte de BFN: 21 como bailarina y 12 como maestra. De esta última fase dijo: “Doce años atrás dejé de bailar, el cuerpecito lo sabe, es mejor retirarse con gloria, es una etapa muy dura; la pasión y el amor por el baile hace que uno no quiera retirarse, pero una bailarina o un bailarín no se acaba allí, puede seguir adelante, haciendo algo mejor y, lo más difícil, que es enseñar”.

Según Villacorta, dejó las funciones laborales de bailarina y se quedó como maestra. En este nuevo rol abrió talleres de ballet para la niñez y la juventud, como semillero para las futuras generaciones del BFN.

De igual manera, comentó dos de sus mejores experiencias como bailarina: La primera fue cuando tuvieron que competir contra Rusia en el Festival de Los Pirineos (Oloron, Francia) que duró 70 días, donde participaron 20 países; la otra fue en el teatro capitalino.

“Nosotros competimos contra Rusia de tú a tú y era vestido tras vestido. Fue emocionante ese cambio que uno nunca sabe a dónde va. Nos dieron un reconocimiento, era  una hoja de uva elaborada en plata”, describe con mucha alegría.

Asimismo, brillaron sus ojos al explicar su otra experiencia, en el Teatro Nacional de San Salvador: “Su majestuosidad nos envuelve. Lo que se siente, la proyección de las luces y el compromiso con el público, eso nos mueve y permite que con dedicación hagamos movimientos delicados”.

La maestra finalizó al decir: «Aunque mi pasión es el ballet clásico, estoy orgullosa de lo que he logrado con el folclor; además, soy directora, maestra y amiga dentro del Ballet Folklorico Nacional, un espacio que está abierto a la juventud para que conozca y aprenda de esta expresión artística”.

Fuente consultada

Salazar Sorella (2017) Folleto de la Royal Academy of Dance de Londres. (2016); Enseñanza de ballet clásico en primer grado de primaria.