Por tercer año consecutivo, el lutier argentino Lionnel Genovart  imparte el Taller de Formación Multinacional en Luthería (para cuerdas) a 12 integrantes de los sistemas orquestales que en sus países de origen ya se dedican y trabajan en reparación y mantenimiento de instrumentos, además de estar el frente de orquestas infantiles y juveniles.

“Este es el tercer taller multinacional de lutería en cuerdas que se hace en nuestro país. Es un programa de Iberorquestas Juveniles. Los proyectos como este taller tienen una enorme importancia, ya que capacitan a músicos y maestros en el arreglo de los desperfectos más habituales, ahorrando una enorme cantidad de tiempo y recursos a nuestras orquestas, y, más importante aún, porque permiten que centenares de niñas, niños y adolescentes puedan continuar su aprendizaje sin retrasos”, explicó el director del Sistema de Coros y Orquestas Juveniles de El Salvador, Mauricio Mena.

La formación inició este 29 de octubre, en las instalaciones del Castillo Venturoso, y finalizará el 7 de noviembre del año en curso, tiempo en que los representantes de Ecuador, México, Costa Rica, Panamá, Guatemala, Honduras y El Salvador aprenderán a reparar y dar mantenimiento a violines, violas, violonchelos y contrabajos.

“Los instrumentos son la principal herramienta de trabajo de cualquier orquesta, pero sobre todo en programas de formación musical con niños y jóvenes el instrumento está sujeto a una presión, a un uso muchísimo más intenso que el que se le da en una orquesta profesional. Eso implica que los instrumentos se desgastan con mayor facilidad, con más frecuencia suceden accidentes, y eso lleva a una necesidad mucho más intensa de cuido y reparación de los mismos”, explicó Mena.

La finalidad de la actividad es que todos los países iberoamericanos cuenten con un taller de lutería ―reparación, mantenimiento y cuido de los instrumentos musicales―, que sirva para el trabajo de las orquestas infantiles y juveniles de la región.

Según el lutier argentino, el trabajo que vienen ejecutando desde hace tres años trata de poner en óptimas condiciones los instrumentos dañados para que los usen de nuevo los músicos.

“Es un poco difícil hablar sobre restauraciones, porque las restauraciones son muy creativas; se rompió el instrumento y no todas las rupturas son exactamente iguales. Encontraremos diferentes tipos de fracturas o roturas y vamos a tratar de solucionarlas, vamos a hacer moldes y contramoldes para ellos, molde de yeso para poder dejarlos a punto y que un niño pueda seguir tocando ese instrumento que había sido roto”, acotó el especialista. 

Asimismo, el argentino habló de las ventajas para las orquestas: “Es muy importante contar con una persona que repara instrumentales; ya no quedan abandonados, se pueden recuperar y ya no son residuo, sino que vuelve otra vez a circular, es algo muy positivo”.

Uno de los participantes, el violonchelista panameño Carlos Alexis Alvarado Cabrera, aseguró que llegó al taller prácticamente desde cero: “Casi no tenía conocimiento sobre lutería. Me ha gustado la continuidad de los temas de los talleres anteriores, es importante que sea el mismo instructor, que sepa cómo vamos cada uno”.

Asimismo, el músico sostuvo: “En mi país se necesitaba mucho (un lutier) porque hay mucho instrumentos llegando, muchas orquestas juveniles e infantiles. Como los niños no tienen mucho cuidado y no son tan conscientes del cuidado de los instrumentos, pasan accidentes y sí se necesita recuperar esa inversión que ya se hizo”.

De igual manera, Israel Arias Franco, encargado de Proveeduría y del taller del Sistema de Coros y Orquestas Juveniles de El Salvador, expresó: “Muchos estudiantes del Sistema presentan una necesidad, que se le rompió el instrumento, que se le cambie un puente, en fin, ajustes necesarios que tienen que tener cada instrumento para tener un sonido mucho mejor”.

Por su parte, el director del Sistema enfatizó: “Un instrumento que está fuera de circulación equivale a un niño que no puede tocar, que no se puede integrar a sus compañeros, que no puede formar orquesta y a través de eso perdemos la rutina, perdemos la posibilidad de continuar la formación, el aprendizaje y que los niños se integren a las orquestas”.

El funcionario añadió que la lutería es un trabajo fundamental en el desarrollo: “Pensemos que esto es como una flota de vehículos, pero de repente no tenemos gasolina, no tenemos herramientas, no tenemos talleres para cuidar, va a llegar un día que el carro no va a caminar, lo mismo sucede con los instrumentos, un día el instrumento deja de sonar y lo importante es que tengamos las herramientas, los conocimientos y el know-how (saber cómo) para poder volver a poner en funcionamiento el instrumento”.

El Sistema Coros y Orquesta Juvenil de El Salvador cuenta con un taller-escuela que tiene 15 alumnos. Algunos de los participantes ya se dedican profesionalmente a la reparación, cuido y mantenimiento de instrumentos. “Es un gran logro porque aparte de la formación musical lo que estamos haciendo es dándole una salida vocacional, una oportunidad laboral a nuestros alumnos en un área que está prácticamente inexplotada, no solamente en el país sino que también a nivel de la región centroamericana”, puntualizó Mena.

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