Cada año ingresan diversos manuscritos a la Secretaría  de Cultura de la Presidencia para ser evaluados y posiblemente, elegidos para volverse ganadores de una de las condecoraciones más importantes de la literatura en El Salvador.

Y fue en la XXII entrega de los Juegos Florales de San Miguel, que Luis Flores Cruz, resultó ganador en la rama de Cuento gracias a su obra “Islas y náufragos”, un escrito que narra hechos de la vida cotidiana y que son tratados desde una óptica más personal por medio de personajes que curiosamente fueron nombrados como amigos del autor.

El jurado calificador compuesto por Alexandra Regalado, Julio Herrera y Alejandro Córdova, se decantaron a declarar a Flores Cruz como el vencedor en su área, ya que según los criterios, la obra posee voz segura, fluida y se domina el lenguaje, asimismo el autor fue auténtico, ocurrente y tiene sentido de narrador.

Otros criterios para agenciarse el primer lugar se explican debido a que el texto permite que el lector entre naturalemente con las menciones y pensamientos de los personajes y que el texto aborda temas contemporáneos y cotidianos que hablan de El Salvador de hoy.

Luis Flores Cruz anima a las personas para que fomenten el hábito de la lectura y la escritura, para poder crear textos de calidad; además señala que todos los impedimentos -sobre todo mentales- sean el pilar que les dé mayor impulso para lograr sus metas.

Para conocer más sobre del autor y su participación en los Juegos Florales, compartimos la entrevista otorgada a la Dirección de Comunicaciones de Secultura donde nos detalla más de su trabajo.

 

¿En qué consiste su obra?

Mi obra consiste en una serie de cinco cuentos narrados en primera persona, con hechos cotidianos tratados desde una mirada más íntima y trato que los temas de la narración den voz a personajes que forman parte de colectivos y sectores que comúnmente han sido relegados, silenciados e invisibilizados.

¿Qué temáticas aborda?

Las temáticas recurrentes son la depresión y el suicidio, temas que son bastante personales para mí, la locura, la violencia, la hipocresía en el arte y las dificultades que se dan en las interacciones sociales, porque son cuestiones personales.

Por ejemplo, yo mismo desde muy joven tengo episodios de depresión y me cuesta mucho la interacción social, entonces pienso que los escritores componen de lo que más conocen, de lo que más les cala y apasiona. Luego, a esos temas se le va dando esqueletos y músculos y se vuelven el pretexto del texto.

¿En qué se inspiró?

Pues las historias surgieron de hechos generales, pero los rasgos físicos y personalidades de mis personajes si los he tomado prestados de mis amigos más cercanos. Siempre les pido perdón porque a veces las personas en mis cuentos no son como “las más ideales” y hay algunos sucesos que tampoco son de orgullo.

Por ejemplo, en este texto un personaje que narra la historia físicamente es igual a un amigo mío e incluso su casa, entonces a raíz de los que escribí mucha gente se me acercaba para darme el pésame porque pensaban que la historia era del todo real, aunque lo que hago es usar solo es retomar algunas cosas de ellos y yo hago mi cuento. Yo siento que es un homenaje que les hago a las personas más allegadas que tengo.

No sé si creo en el tema de la inspiración, pero digamos que si uno se toma su tiempo y sabe observar, la vida y el mundo está lleno de historias interesantes y peculiares.

¿Cómo fue que dio vida a esa obra?

Los cuentos tienen casi un mismo hilo temporal entre las historias y algunos personajes podrían confluir entre los cuentos, debido a que las historias se me ocurrieron en una misma época y traté de crearles a esas historias y personajes un universo propio y así fueron agarrando vida.

¿Cuánto tiempo se llevó en escribir este texto?

Las historias las he tenido por bastante tiempo en la cabeza, esas y otras tantas, y he ido a lo largo de algunos años haciendo anotaciones sobre estas, pero sentarme a escribirlas formalmente me tomaron unos tres meses. Escribir, dejar reposar y volver a escribir. Como decía el maestro Francisco Andrés Escobar, el texto necesita respirar y descansar para uno volver a él con vocación de carpintero a reparar todo.

Eso sí, por lo general soy una tortuga milenaria escribiendo.

¿Qué dificultades personales o del entorno se encuentra usted al momento de hacer un cuento?

Las dificultades son infinitas. Pero en realidad cuando estás dispuesto a escribir lo podés hacer en cualquier lugar, la escritura te absorbe tanto, en mi caso, que hay un momento que tu alrededor se desvanece y solo estás enfocado en cómo las palabras van concatenando entre ellas hasta formar una oración y se va haciendo párrafo y te sentís tan eufórico que hasta te cansás, te reís y te frustrás y hablás solo.

Yo antes escribía mucho en el bus de la casa a la universidad y de regreso, te imaginás ir hablando y riéndote solo en una 44 a las 6 de la tarde, es una cuestión seria.

¿Ha ganado otros premios a lo largo de su carrera o es la primera obra con la que gana?

Es la primera obra con la que concurso en un certamen de este tipo y es la primera con la que gano.

¿Qué significa el premio para usted?

En lo general el premio me parece un incentivo a escritores que quieren lanzar al ruedo sus obras bajo una mirada crítica y profesional. En lo personal, el premio me anima a seguir escribiendo, a tratar de mejorar las muchas deficiencias y si uno es rebelde y se anima a creer en las utopías, de vivir de y para la literatura.

Significa bastante porque creo que es un impulso al deseo de profesionalizar la escritura.

¿Qué mensaje le dejaría a nuevas generaciones o gente que guste de escribir para que impulsen y desarrollen su amor a la escritura?

Pues que lean. Recuerdo que de niño leía mucha mitología de todo el mundo y me divertía y eso me impulsaba a escribir poemitas a la naturaleza e historias de ficción extrañísimas. Luego me morí por dentro, porque dejé de leer y no escribí.

Hasta que en la adolescencia la maestra María Ester Chamorro me instó a leer a Edgar Allan Poe y a Virgina Wolf y dejé de estar tan muerto por dentro, siempre se lo agradeceré.

Entonces, después de esta gran vuelta, mi consejo es leer mucho y escribir como si no hubiera un futuro y que todo eso que uno crea que se lo impide en realidad te dé coraje y te impulse.

Datos del autor

Luis Flores Cruz nació en 1989 en el municipio de Jocoro, Morazán; estudió la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad José Simeón Cañas (UCA).

El multifacético autor se ha desempeñado como mesero, cocinero, periodista, fotógrafo, coordinador de revista radial e instructor de cátedra. También  asistió a cursos de literatura y poesía con los maestros Roberto Laínez y Claudia Hernández.

Actualmente radica en el departamento de Morazán y trabaja como encargado del social media de una empresa farmacéutica.