El Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán exhibe algunas de las representaciones de las deidades de los antiguos habitantes del actual El Salvador, las cuales formaban parte de la región mesoamericana, donde convivían diferentes culturas.

Las piezas —encontradas en sitios arqueológicos de todo el país— pueden apreciarse en la Sala de la Religión y la Sala de Entierros Prehispánicos del MUNA. Los arqueólogos Claudia Moisa y Roberto Gallardo hablan sobre estas deidades:

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Xolotl

Xolotl

Dios del ocaso. Era representado con forma de perro y, según la leyenda, es conocedor del inframundo y ayudaba a los difuntos a hacer su paso por uno de los niveles del Mictlán (nivel inferior de la tierra de los muertos).

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Chicomecóatl

Chicomecóatl

Diosa del maíz, del sustento. Está vinculada a la cultura pipil. Las figurillas de esta diosa se han encontrado de forma abundante en la zona de Cihuatán, Aguilares.

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Xipe Tótec

Xipe Tótec

Dios de la fertilidad y renovación de la flora, patrono de los orfebres. Era representado vestido con la piel de un cautivo de guerra sacrificado. Durante las festividades en su honor se realizaban sacrificios humanos.

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Esta es una botella que representa a Tláloc, quien, junto a Huitzilopochtli, era uno de los dioses principales entre los aztecas y se encuentran representados en el Templo Mayor.

Tláloc

Dios del agua, la lluvia, manantiales y ríos. Su celebración se hacía en el mes de Atemoztli (diciembre-enero), se le ofrecía sacrificios de niños, hombres y perros.  Aparece en el Clásico (200- 600 d. C.) en Teotihuacán.

Es una deidad procedente del centro de México que fue traída y adorada por los pipiles. En su nombre se hacían sacrificios de flechamientos y extracción del corazón a los capturados.

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Quetzalcóatl

Quetzalcóatl

“La serpiente emplumada”. Está asociado con el planeta Venus y la fertilidad. Se le identifica con el agua que corre por la tierra, ríos y manantiales.

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Huehuetéotl

El dios viejo o del fuego es una de las deidades más antiguas en Mesoamérica. Está asociado con el origen del ser humano y el fuego. Se le representaba como un anciano jorobado con un brasero en la espalda. Proviene del centro de México y  fue traído a lo que ahora es el occidente de El Salvador en el Posclásico tardío (1250-1542 d. C.).

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Ehecátl

Ehecátl

Dios del viento, se caracteriza por su boca similar a un pico de pato y es una de las advocaciones de Quetzalcóatl.  Está asociado con el juego de pelota. Es el héroe civilizador que enseña la cultura al hombre. Está relacionado con el viento y el agua —por el viento que precede a la lluvia—.

La figurilla de Ehecátl expuesta en el museo procede de Quelepa.  Se encontró con hachas y yugos, los cuales se relacionan con indumentarias de jugadores de pelota.

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Jaguar

Jaguar

El jaguar es omnipresente en todas las culturas mesoamericanas. Figuras de jaguar se han encontrado de manera abundante en los sitios arqueológicos: Tazumal, Cara Sucia, Casa Blanca, y Cihuatán, entre otros.

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ChacMool

ChacMool

Es una deidad tolteca asociada con ofrendas de sacrificios; está presente en el altiplano de México y en la zona maya de Yucatán, así como en el sureste de Mesoamérica durante el Posclásico temprano (900-1200 d. C.). La figura que se exhibe fue encontrada en el Parque Arqueológico Casa Blanca,  Chalchuapa.

A muchas de las deidades se les conoce gracias a sus representaciones y a los relatos de los primeros españoles que llegaron a la región, quienes atestiguaron las ceremonias que los nativos ofrecían.

Muchas de estas festividades se fusionaron con las celebraciones religiosas del catolicismo. Un ejemplo de ello es la de San Isidro Labrador —patrono relacionado con las lluvias—, la cual se asocia al dios Tláloc.

“En  las celebraciones relacionadas con este santo tenemos un ejemplo del sincretismo religioso y la coincidencia con los calendarios rituales de los nahuas del Posclásico”, explicó Moisa.

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