El joven violinista Huberto Hernández, de 19 años de edad, ganó una beca para participar en el encuentro de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), que se realizará del 12 al 23 de junio de este año, en Pilas, Sevilla.

El músico obtuvo la beca gracias al apoyo del Sistema de Coros y Orquestas Juveniles de El Salvador, a través del programa Iberorquestas Juveniles y el Instituto de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM, de España).

Durante dos semanas, los músicos de la JONDE, incluyendo al salvadoreño, trabajarán en talleres especializados con maestros de conservatorios y escuelas de música de distintos países de Europa, quienes trabajarán de cerca con cada uno de los integrantes a fin de mejorar la técnica instrumental; así mismo, prepararán repertorio para conciertos.

Los conciertos en los que participará Hernández se desarrollarán en el Palacio de Congresos de Badajoz, el 21 de junio; en el Auditorio Nacional de Música (Madrid), el 24 del mismo mes; en el Teatro Auditorio Cuenca, el 25; en el Palacio de Carlos V, el 27; y en el Palacio Fonseca (Salamanca), el 29 de junio.

El repertorio será la Sinfonía n.° 9 de Gustav Mahler (1908-1909), bajo la batuta del director titular, Víctor Pablo Pérez, y el director asistente, Jordi Francés Sanjuán.

El requisito para obtener la beca era el nivel mínimo exigido por cada instrumentista, que debía ser de absoluta solvencia para interpretar la Sinfonía n.° 9 de Gustav Mahler, considerando la dificultad de la misma. Ese requisito fue aprobado por el músico salvadoreño.

El becado compartió un poco sobre su vida en la música y el esfuerzo que lleva desarrollarse en esa arte.

 

¿A qué edad inició a tocar al violín, cómo nace el gusto por la música?

Comencé con los instrumentos de viento metal a la edad de ocho años, que ingresé a la banda del Centro Escolar Distrito Italia, donde inicié todo lo musical. Empecé tocando la trompeta por cuatro años.

Después se me dio la oportunidad de entrar al Centro Nacional de Artes (CENAR) a través de una beca, donde me enseñaron la historia, teoría y rítmica sobre el instrumento, hasta llegar a un nivel alto donde se impartía la especialidad solamente de violín.

Desde los catorce años vengo tocando violín. Después de finalizar el curso en el CENAR, realicé las audiciones para entrar a la Filarmónica Nacional del Sistema de Coros y Orquestas Juveniles de El Salvador. Realicé la audición como violinista en el 2012, desde esa fecha hasta ahora llevo la carrera de violinista.

¿Por qué el gusto por la música a tan temprana edad?

Era por los espectáculos que hacían en los talleres musicales. Caminaba por la escuela y veía a los músicos tocando los instrumentos de viento y de bandas típicos, desde entonces me entró la curiosidad de tocar un instrumento, además de la idea de salir a tocar con ellos; yo quería estar en ese ambiente.

¿Cómo ha sido la experiencia de estar dentro del Sistema de Coros?

Con la Filarmónica se me han presentado muchas oportunidades de aprender técnicas musicales, participar en los proyectos que se realizan en la especialización de cuerdas, de todas las teorías para mejorar en las técnicas de tocar de manera personal el instrumento. He participado en conciertos, que son a la vez una apertura para las personas, que le damos a conocer nuestro propio país, ya que no se está muy consciente de lo que tenemos.

Nos han enseñado a trabajar todos juntos como orquesta, es una alianza con los demás compañeros.

¿Qué le parece que el Gobierno a través de la Secretaría de Cultura de la Presidencia y del Sistema de Coros le brinde una oportunidad para desarrollarse en la música de forma gratuita?

Que el Sistema de Coros brinde estas oportunidades gratuitas es muy fundamental para los niños y jóvenes que están en zonas de riesgo, vulnerables y en situaciones comprometedoras. El hecho de saber que por medio de la música se pueden abrir puertas increíbles para uno en la vida y que la música nos ayuda a no quedarse estancado, es un increíble apoyo.

Que estos proyectos se estén realizando y que se puedan brindar a los jóvenes es un aporte muy grande que se deben aprovechar, porque con la música es un desarrollo de la humanidad. Estar dentro de la música nos aleja de cosas que no nos ayudan a desarrollarnos integralmente.

¿Cuáles es su opinión de que a través del Sistema de Coros se le brinde la oportunidad de ir a España a tocar con la JONDE?

Es una oportunidad que me ayudará mucho, porque siempre tuve el sueño de estudiar música y pode ir a otro país, especialmente europeo. Me da más ansias de seguir estudiando música. Me están dando ese motivo.

Ir a España es conocer su música, cultura, es vivir lo que ellos tienen allá y sentir cómo sería una vida de lo que a mí me gusta, la música, y compartir con una orquesta de nivel como es la JONDE, donde hay personas que están estudiando música. Es sentirme en el ambiente que yo quiero estudiar y esforzarme para llegar a estar con ellos también.

¿Cuáles son sus expectativas en la música y en el viaje?

Estudiar música en el extranjero, conseguir una beca para perfeccionar las técnicas, porque la música no es tan fácil como se diría que uno llega a sentarse y ya eres músico, sino que lleva tiempo de preparación, estudio, esfuerzos propios, algunos sacrificios que son parte de la vida cotidiana.

Si continúo estudiando música quiero ser parte de una asociación que ayude a formar orquestas o brindar apoyo musical a las demás personas.

Mis expectativas de este viaje es obtener la mayor información posible del estudio sobre la música, establecer contactos que me puedan ayudar para no quedarme a medio viaje y seguir con la música de una forma total y completamente profesional. La idea es no regresar como me fui, sino que aprovechar al máximo el viaje y aumentar mis conocimientos.

¿Cómo fue la audición para optar a la beca para España?

La audición para ir a España fue compleja y era tocar la Sinfonía n.° 9 de Gustav Mahler (1908-1909), que es una pieza de un alto nivel. No es una pieza que en un día, en una o dos semanas se aprende, sino que lleva cierto estudio. Yo realicé la audición para ser parte de los primeros violines.

En esa pieza conocí notas nuevas de violín que no las conocía porque están demasiado arriba de mi registro, una nueva armadura, digitaciones, nuevas posiciones del violín. Eso me llevó a conocer que el violín no solo es como el instrumento bajo para tocar, sino que podía tener una agilidad mayor en lo que son las partes agudas, octavas posiciones; entonces fue un proceso que se realizó a nivel nacional con una pieza muy interesante, difícil y mucha práctica.

¿Qué te parece ser el ganador de la beca?

Es asombroso porque todo el tiempo que le dediqué a la pieza (musical) dio su fruto, ya que pasé estudiando cinco o seis horas diarias, porque en los primeros movimientos me llevaba media hora estudiándolos. No era que en un día iba a estudiar la pieza completa, porque el estudio no se realiza solo leyendo sino que uno va analizando cada nota, poniéndose digitación, animación, mirar cómo sacar las piezas mejores en una posición cómoda.

Cuando complete la sinfonía fue un gusto para mí, fue una satisfacción y el hecho que me hayan aceptado fue un gusto enorme porque se siente que el trabajo que uno realizó no se hizo en vano.