El Programa de Apoyo para la Constitución del Espacio Musical Iberoamericano (Iberorquesta) realiza en los 12 países que tiene presencia, incluido El Salvador, un Atlas de Buenas Prácticas.

La consultoría está a cargo del músico ecuatoriano Sebastián Betancourt, maestro en música y director de agrupaciones musicales juveniles. También es especialista en Gestión para el Desarrollo con énfasis en Investigación, que lo acredita para la consultoría.

En ese marco, Betancourt lleva dos días trabajando con los jóvenes que forman parte del Sistema de Coros y Orquestas Juveniles de El Salvador. Visitó la Casa de la Música en San Vicente y, actualmente, realiza entrevistas y observación aplicada a la metodología de investigación con los procedimientos de enseñanza musical en el Sistema de Coros y Orquesta en San Salvador.

Básicamente, el Atlas de Buenas Prácticas consiste, según Betancourt, “en tener una fotografía de la situación actual de los países respecto a los sistemas o redes de orquesta y de coros que funcionan en los distintos lugares, tomando en cuenta las particularidades específicas para la implementación de sus programas culturales y el desarrollo de las orquestas y coros es manejada de forma distintas».

El especialista agregó: «Es importante para Iberorquesta, y para los países que la integran, saber cómo lo hacen sus vecinos, cómo lo hacen en otras partes en esta patria grande que es América Latina, y donde se incluye España por supuesto, donde está la sede principal de este programa”.

El estudio que realiza el maestro Betancourt por los 12 países que integran Iberorquesta —México, los 6 países centroamericanos, Chile, Uruguay, Argentina, Ecuador y España— es, según sus palabras, para saber “qué es lo que tienen, cómo estos funcionan, cómo se articulan al interior de su país, qué estrategias pedagógicas y metodológicas son las que implementan; tanto de las partes operativas como los maestros, para que se pueda llevar a cabo la red de estos sistemas de orquestas”.

Su trabajo, según afirma Betancourt, no consiste en hacer un diagnóstico de los sistemas de orquestas y coros sino en realizar un mapa donde diga cuántas agrupaciones existen en cada país, cómo funcionan según sus metodologías.

Por último, Betancourt resume el trabajo como la elaboración de una “ficha descriptiva de lo que se tiene en cada uno de los países”.

Con esta investigación, Betancourt cree que Iberorquesta contará con un “instrumento sumamente útil, que permite no solamente saber lo que se tiene en cada uno de los lugares sino articularse mejor y sobre todo aprender lo que tiene el otro, y replicar las buenas prácticas que se tienen en otros países”.