El Ministerio de Cultura presentó —el 24 de mayo de 2019— el reconocimiento y declaratoria como Bien Cultural del lugar de Memoria Histórica donde se conmemora la Masacre de La Quesera, en el cantón Caulotal, Jiquilisco, Usulután, en la que perecieron más de 500 personas.

El acto fue presidido por la ministra de Cultura, Silvia Elena Regalado, representantes del Comité de Víctimas de la Masacre de La Quesera y el director de Tutela Legal María Julia Hernández, Ovidio Mauricio.

Según el Informe y Recomendación Técnica de Lugares de Memoria Histórica del Ministerio de Cultura 2019, la Masacre de La Quesera fue cometida del 20 al 30 de octubre de 1981, por el Ejército salvadoreño bajo el operativo denominado Tierra Arrasada, en varios cantones y caseríos de los municipios de San Agustín, Jiquilisco y Berlín (departamento de Usulután), constituyendo una grave violación a los derechos humanos.

En esa ocasión, efectivos del Ejército salvadoreño perpetraron ejecuciones masivas contra la población civil, cometieron desplazamientos forzados, secuestraron a niñas y niños, y destruyeron bienes en perjuicio de miles de familias que habitaban las zonas. De acuerdo a testimonios de sobrevivientes y restos exhumados, se estima que fueron masacradas más de 500 personas.

La Masacre de La Quesera es reconocida con dicho nombre por los sobrevivientes, debido a que el día 21 de octubre de 1981, las familias del cantón La Quesera se dirigieron hacia el cantón Linares Caulotal para salvarse.

El lugar posee valores que le hacen sustentar la declaratoria de Bien Cultural: Histórico, por estar vinculado a los hechos reconocidos en la memoria como la Masacre de La Quesera, ocurrida en el contexto del conflicto armado interno (1980-1992), la cual activa la memoria histórica de la población, que año tras año conmemora a sus víctimas; valor social, debido a que la expresión cultural de la conmemoración expresada en la organización social, solidaridad, cooperación y cohesión que cada año se activa en un sector de la población en honor a las víctimas.

Para honrarlas, la comunidad gestionó la construcción de un museo que resguarda documentos, testimonios y restos materiales de la masacre, así como fotografías históricas de la conmemoración, de las exhumaciones y de la construcción del monumento, todo lo cual representa la dignificación y resarcimiento moral a las víctimas. Es por ello que el lugar representa para la comunidad un espacio de encuentro con la memoria de sus familiares y amigos que perecieron en esta masacre.

En el acto, la ministra Regalado informó que próximamente será publicado en el Diario Oficial el reconocimiento y declaratoria como Bien Cultural de los lugares de Memoria Histórica de las Masacres de San Francisco, Ayutuxtepeque, San Salvador; San Gregorio, Sensuntepeque, Cabañas; y la del Monumento de las Tres Cruces, Aguilares, San Salvador.