El Mozote es una localidad ubicada en el departamento de Morazán en El Salvador, que resguarda historias que se cuentan solas a través de varias de sus paredes, donde aún se hallan orificios de las balas que dejó una masacre desarrollada durante el conflicto armado, en la que se estima murieron aproximadamente 900 personas. Actualmente, son diversos los esfuerzos por honrar a las víctimas.

Athzic Silis es un artista y diseñador franco-salvadoreño quien trabajó desde el año 2017, junto a la arquitecta de Secultura, Yanira Elías, en un taller de dibujo y pintura impartido a los niños y jóvenes de la comunidad El Mozote, con la finalidad de concientizar a las nuevas generaciones sobre el significado de la paz y su construcción en el país. En una segunda fase del mismo — desarrollada entre el cinco y seis de enero —, el tema central fueron los derechos de la niñez salvadoreña.

Con sus palabras, Silis cuenta entusiasta sobre lo que esta segunda experiencia le dejó y lo que se lleva a Francia tras el trabajo con niñas, niños y adolescentes de la comunidad.

¿Cuál es el nombre del taller y en qué consistió?

El taller partió de un proyecto más amplio llamado De Rodillas, El Legado Sin Gloria. El proyecto tiene como objetivo demostrar las fallas y deficiencias que tiene El Salvador en todos los aspectos, como salud, educación, violencia, contaminación, entre otros.

En el caso de El Mozote es muy específico. Se trabajó el primer taller en agosto de 2017 y este fin de semana es el siguiente con los niños. El trabajo que se hizo con estos niños es que trabajaron una serie de dibujos en las que contaban su entorno.

Viendo el trabajo que se realizó se hicieron una serie de afiches que tratan sobre los derechos de los niños, como derecho a la salud, derecho a la educación, derecho a jugar y derecho a reír. Así se crearon siete afiches que hablan sobre esto.

Eso es lo que hemos hecho, mostrarles el resultado del trabajo. Además, la directora de Casa de la Cultura y la comunidad nos brindó el permiso para poder pegar estos afiches en las calles de El Mozote, sin embargo, hay un afiche que no está terminado con el objetivo que los niños puedan terminarlo. Nosotros llegamos y ponemos el material del afiche para que ellos dibujen directamente en el afiche, para que lo terminen; esto se trata sobre el derecho a la paz.

¿Quién comenzó el afiche que no estaba terminado?

Nosotros mismos. El objetivo es que ellos lo terminen, que el niño con base a sus necesidades y a su comprensión del problema lo termine.

Este trabajo lo hemos estado realizando con 10 niños y niñas.

¿Cómo fue su trabajo con ellos?

Mi labor con ellos en primer momento fue agradecerles, porque ellos dieron la pauta en el primer taller para que se lograra esta segunda parte, y luego mostrarles lo que con su trabajo yo hice en Francia.

Actualmente, tengo una galería en Francia, ahí yo expongo mi trabajo y el de artistas de la región. Entonces estas piezas que se realizaron en agosto, se llevaron para Francia y se expusieron ahí. Vine a mostrarles las fotografías del trabajo y de las reacciones que tenían los visitantes al ver sus dibujos. Con este nuevo taller el propósito fue mostrarles los afiches de la segunda etapa.

Yanira es la que realiza más el trabajo técnico, nos ayuda para que aprendan algunas formas de dibujar. Yo estoy más para dirigir y coordinar.

El trabajo se hizo colectivo. Invite cinco amigos artistas a que lo terminaran, así como los niños terminarán el octavo afiche. Cada afiche tiene el mismo valor.

¿Qué otros temas pueden reflejar los afiches?

El taller se centra en el tema de los derechos del niño. La idea es que los niños y niñas comprendan que tienen derechos, que pueden y que necesitan tener estos derechos que a mi criterio en este país no se cumplen.

Los derechos que más se reflejaron en los afiches fueron: Derecho a la seguridad, a la salud, a la educación, a reír, a jugar y a la paz. Este último, en especial, no logro reconocerlo.

¿Planea usted regresar al país?

Mi propósito como artista es regresar al país. Cuando yo vine aquí fue para el taller de El Mozote, ya estando aquí me proponen un taller en Alegría y otro en San Vicente.

Recientemente, tuve una reunión con todos los directores de los centros educativos de todo San Salvador. Si todo sale como lo hemos planeado, podremos hacer exactamente lo mismo que hemos hecho en estos dos talleres en todos los centros escolares. Las personas quedaron interesadas en este proyecto. Eso sería genial. 

Vamos a organizar un taller piloto para que conozcan sobre el proyecto. Este se estará realizando en la Escuela de República de Guatemala. Yo esperaría con ansias a que pueda gustarles este proyecto.

¿Al regresar a El Salvador, serían los mismos contenidos los que serán impartidos?

Los mismos u otros. Por el momento ya hay una base importante con la que se pueden hacer muchas cosas. El trabajo ha rendido frutos, hemos pegado 70 afiches en El Mozote, inclusive unas personas han quitado los afiches para coleccionarlos.

Tengo otro proyecto llamado Concurso de Arte Reflexiva, que ha sido con la ayuda de una organización francesa y con las alcaldías de los nonualcos, que se trabaja con niños, niñas, jóvenes y adultos mayores. Este proyecto se trabaja siempre con el mismo criterio, el de la violencia en El Salvador, ¿qué es lo que hago como ciudadano salvadoreño para cambiar el ambiente de violencia?, ¿cómo podemos detener la violencia? y ¿cuáles son las propuestas que los ciudadanos dan para que se detenga la violencia?.

¿Qué se lleva a Francia?, ¿considera que hubo un intercambio de conocimientos?

Este taller me ha enriquecido como artista. He tenido un intercambio de experiencias y conocimientos. Los niños han colaborado, han hecho una obra la cual forma parte del proyecto que yo pretendo difundir.

Me he dado cuenta desde lejos el trabajo impresionante de los niños y que reflejaban una violencia impresionante. Habían dibujos de fachadas que aún conservan las marcas de las balas, niños dibujando y reflejando esa violencia que se vivía. Yo aún no comprendo cómo fueron capaces de hacer algo tan horrendo y vulgar: Matar a tanta gente y tantos niños en menos de tres días. Es un lugar que aún conserva una energía impresionante. Eso es lo que yo me llevo.

Yo tengo ganas de hacer más. Puede que yo solo no haga gran cosa, pero al menos lo voy a intentar y es gracias a esos niños.