El Ministerio de Cultura a través de la Dirección General de Multiculturalidad te invita a disfrutar de la vida y de la energía del universo en este solsticio de verano.

“El solsticio de verano es este 20 de junio. En términos espirituales implica el día donde hay más luz por ser el día más largo”, explica Gustavo Pineda, de la Dirección de Multiculturalidad.

De acuerdo a Pineda: “Para las culturas mesoamericanas, el Sol es un elemento central. De ahí el fuego sagrado, que significa la vida y la energía del universo. La muerte es en cierto momento un estadío de desintegración y de plena quietud. Para que la vida comience de nuevo es necesario un rito propiciatorio y ese es el rito del Fuego Sagrado, que es para trascender la muerte y que comience el diálogo por la vida y el movimiento. Eso es lo que se celebra en este solsticio de verano”.

Ernesto Campos, del Consejo de Sacerdotes Mayas de El Salvador, explica: “En junio es cuando recibimos más luz solar, por eso es que los días desde el 23 diciembre hasta el 20 o 21 de junio son más largos, donde el Sol sale más temprano y se oculta más tarde. Astrológicamente es cuando el Sol entra a cero grados de Cáncer y, en este 2020, ese momento se da el día 20 a las 21 horas con 44 minutos; desde nuestra cosmovisión, son momentos para aprovechar el crecimiento espiritual, es cuando se recibe una gran fuerza y energía del sol central de la galaxia, Alcione o Unabku, y nuestro sol, Kinich Ahua”.

De acuerdo a este sacerdote maya, las comunidades indígenas visitan los sitios sagrados para hacer sus ceremonias, porque en estas se concentra mucha energía; sin embargo, asegura que podemos celebrar este día y renovar energías desde el lugar en donde nos encontremos, en especial en el hogar.

“Hay que recordar que el planteamiento y la forma de vida de nuestros ancestros estaba basado en el bien común de nuestra gente, garantizaban primero la alimentación y la salud, luego la educación y la parte organizativa, todo lo trabajaban con la energía espiritual y su fin último era y es su desarrollo espiritual”, puntualizó Campos.

En esta actividad, las comunidades indígenas veneran al Sol, astro mayor o gran abuelo. Es la fiesta al Sol, a la renovación de las energías espirituales, de las flores y de la vida.