El Parque Saburo Hirao es un espacio donde chicos y grandes pueden aprender, convivir y divertirse: tiene juegos, senderos, jardines temáticos, una valiosa vida silvestre y un museo.

“El  parque está orientado a la recreación de la niñez, más que todo; tiene una diversidad de juegos para desarrollar la motricidad gruesa, como columpios, trapecios, toboganes, laberinto, y hay  comedores familiares”, explicó el técnico Roberto Arias.

El Saburo Hirao está asentado en once manzanas de terreno de la antigua finca La Gloria, por lo que cuenta con abundantes zonas verdes que niños y adultos pueden disfrutar.

Jardín con estilo japonés.

El parque incluye un jardín conmemorativo diseñado al estilo japonés y el Jardín Prehistórico, con dos esculturas de especies de la megafauna que habitó nuestro territorio y que se extinguió hace apenas unos diez mil años.

Se trata de las figuras de un toxodonte y de un oso perezoso gigante, especies de las cuales se han encontrado fósiles que se exhiben en el Museo de Historia Natural de El Salvador (MUHNES), anclado en el corazón del parque.

El guía del museo, Leiman Lara, dijo que lo que más les impresiona a quienes visitan el museo son los fósiles de la megafauna prehistórica.

Fósil de la mano del perezoso gigante,
especie que podía llegar a alcanzar hasta 6 metros de altura.

“Tenemos el fósil de la mano de un oso perezoso gigante y les remito a ver la escultura, y me preguntan si era de ese tamaño y les digo que sí, que pudo haber crecido más, pero que la mayoría eran de ese tamaño. De esta especie se han encontrado en varias partes del país”, agrega Lara.

En el museo se pueden apreciar también  fósiles de mastodontes, mamuts, tigres diente de sable y armadillos gigantes.

“Los cusucos de aquella época eran del tamaño de un carro conocido como escarabajo”, dice el técnico del MUHNES.

Yanira Gónzalez y su hijo Henry, que visitaron por primera el museo, dijeron sintirse impresionados ante los hallazgos.

Familia González en el MUHNES.

“No tenía ni idea de la riqueza de cultural  que tenemos, no nos imaginamos que se habían encontrado en el país ese tipo de fósiles. Fue impactante ver lo grande que eran esos animales que habitaban acá hace miles de años”, opinó González.

Tras visitar el museo, esta familia se dirigió al área de juegos recreativos, donde se encontraba la familia Rosales formada por tres miembros.

“La última vez que vine fue hace como 15 o 18 años. Veo que el parque está bien cuidado, vine porque la niña quería venir, los papás la habían traído hace poco”, dijo Boris Rosales, quien paseaba  junto con su madre Isabel de Rosales y su sobrina Esperanza, a quien le “gustaron mucho los toboganes y por eso quería regresar”.

“La visita le ayuda a uno a salir de la rutina. Las medidas son muy buenas, a la entrada están con toma de temperatura y uno tiene que poner de su parte con su mascarilla verdad, porque si nosotros no colaboramos de nada sirve que a la entrada estén cuidando”, comentó Isabel.

De la misma opinión es Karla Zarceño, quien visitó el parque junto con su sobrina Bianca, de cinco años.

“Hay bastantes atractivos aquí. Se puede venir a despejar la mente, en especial en este tiempo de encierro. Lo mejor es que hay varios juegos y ella puede elegir”, manifestó la joven.

Chibiko Tosyokan o Biblioteca de los Chiquitines.

El parque cuenta además con la Biblioteca de los Chiquitines, que es un espacio que por el momento está cerrado para prevenir contagios por COVID-19 y porque está en proceso de transformación.

La bibliotecaria Yesenia Ronquillo dijo que la mayoría de libros son cuentos infantiles en japonés traducidos al español que han sido donados por Camilo Bonilla, un escultor salvadoreño radicado en Japón.

“Se tiene como proyecto implantar la hora del cuento y otras actividades para mejorar la atención”, explicó Ronquillo, mientras inventariaba una nueva colección de libros adquiridos recientemente por el Ministerio de Cultura.

Cuando se reabra el espacio, los niños y niñas podrán leer la nueva bibliografía, entre la cual está “Las aventuras de bebesaurio”,  “Jugando con plastilina”, “Nuestros amigos los animales y las plantas” y “Tras la pista del dinosaurio”.

Sin embargo, a la biblioteca pueden acudir todos aquellos niños, niñas y adultos que deseen dar un paseo en bicicleta por el parque, pues hay ocho bicicletas disponibles que se prestan de manera gratuita.