Santiago Moreno Rivera es originario de Corinto, Morazán, forma parte del personal de Mantenimiento y Restauración del Palacio Nacional, trabaja para la cultura desde 1978 y se define a sí mismo como encargado de oficios varios.

Sus habilidades para la restauración de edificios patrimoniales lo han destacado en proyectos en iglesias y teatros del país. El Palacio Nacional ha sido su sede laboral en diferentes épocas. En su día a día, se dedica a restaurar estructuras como molduras, paredes y techo de la que para él es “una de las joyas más bonitas de El Salvador”. 

La restauración de los edificios coloniales es muy distinta a la construcción actual, asegura: “Aquí nos encontramos con diferentes tipos de materiales, estas estructuras datan de 100 años, paredes de 80 cm o 1.20 cm de espesor”.

Moreno destaca que su trabajo está encaminado a asegurar que las nuevas generaciones conozcan este patrimonio, por eso se adaptan a los materiales antiguos, cuidando que el edificio se mantenga en su estado original para que pueda ser apreciado por los visitantes.

“Hoy que se ha dado la oportunidad, que han abierto las puertas para que la gente venga, es admirable la emoción de la gente: Preguntan, todos quieren tomarse fotos y la gente viene preguntando dónde está el presidente (Nayib Bukele), pero al mandatario actual no lo tenemos acá”, comenta con una discreta sonrisa y en referencia al rol que el Palacio ejerció en el pasado, como sede del Gobierno.

“Las personas se llevarían una gran sorpresa, hay un misterio encerrado en este edificio a través de la historia, hay muchos recuerdos porque ha sido utilizado para diferentes cosas: Lo tuvo el Ministerio de Defensa y otros ministerios. Vengan y conozcan las maravillas que tiene nuestro querido país”, invita el especialista.

Cada detalle del Palacio cautiva a sus visitantes, desde los pisos y cielos falsos —diferentes en cada salón—, los murales, las luminarias y su respectivo mobiliario.  

Para motivar a la población a disfrutar de la extensión de horarios, dice: “Acá en el Palacio hay muchas cosas curiosas, muy bonitas, con solo entrar es algo que impresiona: Las pilastras en la estructura del edificio y las gradas de mármol.  Tenemos una belleza escondida en este edificio que se encuentra en el centro de la capital”.