Unos doce infantes participaron en el taller de arqueología para niños que la Unidad de Investigaciones y Curaduría del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA) llevó a cabo el pasado 9 de noviembre, en el marco del programa MUNA de Noche.

“El ser humano se distingue por la cultura, es decir, a los aspectos relacionados con la lengua, la escritura, el vestuario y las creencias, y todo ese sistema es lo que nosotros en arqueología estudiamos. La arqueología implica el cuidadoso estudio y análisis de restos materiales dejados por las personas que vivieron en un lugar o sitio arqueológico y lo más importante es saber entender las civilizaciones que vivieron en estos lugares”, dijo la arqueóloga Claudia Alfaro, en la primera parte del taller.

Tras la charla introductoria, niños y niñas fueron conducidos por la arqueóloga Liuba Morán a la Sala de Agricultura, para conocer algunas de las piezas arqueológicas exhibidas y los diferentes materiales de que están hechas: Lítica o piedra, barro, obsidiana y pedernal, entre otros, así como tipos de figurillas, como el  “perrito con ruedas”, cuya réplica pudieron tocar.

La parte más esperada por los participantes fue sin duda la excavación; para ello, se dispuso una caja con arena en la que los niños se metieron a buscar los tesoros arqueológicos, que eran restos de piezas de barro hechas por artesanos actuales.

Cada niño tenía un balde con sus herramientas: Pala, cinta métrica, brocha y cuchara. “Con esa cuchara que tienen en la mano van a comenzar a excavar y van a poner la arena en la cubeta. Tiene que ser despacio y con cuidado, lo que van encontrando lo dejan en su lugar, cuando ya tengan el objeto sin arena, lo van a extraer y lo van a poner en su bolsa y le vamos a poner el número del pozo donde ustedes están”, indicó el arqueólogo y director de Investigaciones del museo, Roberto Gallardo.

Muy contentos con la cantidad de piezas descubiertas, los participantes pasaron al análisis y restauración de los objetos con la guía de la arqueóloga y conservadora Claudia Ramírez, quien les explicó el proceso: “La conservación se divide en tres partes: La preventiva, para evitar que se dañen; la curativa, que le damos tratamiento para que se preserven; y la restauración, que es lo que vamos a hacer ahorita”.

De esta manera, los niños procedieron a limpiar y pegar los fragmentos de las vasijas y figurillas, luego dibujaron las piezas, tal y como lo hacen los arqueólogos profesionales, ya que el taller, aunque lúdico, está diseñado para transmitir con la mayor fidelidad la importancia de las excavaciones arqueológicas como disciplina de trabajo científico.

En este sentido, la señora Nelly Cuéllar opinó: “Me parece muy importante el taller para que los niños aprendan las raíces culturales; es bueno asociarlos desde niños a la ciencia, ya que los acerca al conocimiento de sus orígenes”.

Por su parte, el niño Santiago Cuéllar dijo sobre el taller: “Es una forma muy divertida de enseñar la cultura y, pues, está chivo. Lo que más me gustó es cuando estábamos excavando y encontré aquella como estatuilla y también cuando empezamos a pegar las cosas”. Al preguntarle si le gustaría estudiar arqueología algún día, respondió: “Sí, ya lo he pensado”.

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