El escritor de la obra “Funeral de árboles”, y nuevo ganador de los XXX Juegos Florales de Cojutepeque ­―zona central―, Roberto Carlos Deras, narra lo que significó para él su paso por el certamen y el proceso de creación de la obra con la que salió vencedor.

“Funeral de árboles”, es una obra de la rama poesía, dispuesta a remover los sentimientos de quienes la lean. Su contenido aborda temas sobre el desapego o desprendimiento, haciendo una exploración de las experiencias personales del escritor, con base en la historia reciente del país.

Para el jurado calificador, la obra despuntó como la ganadora por contar con  una imagen de poema completo; según ellos, es un escrito temático que tiene unidad de tono, claridad y concepto. Con este premio, Deras se convierte en Gran Maestre en la rama de Poesía.

Satisfecho por el reconocimiento a su trabajo como escritor, Deras aspira a que su labor pueda estimular y promover la producción literaria del país, pues bajo su criterio ese es el mayor compromiso del oficio de escribir.

Para ampliarnos  más sobre su participación dentro del certamen, Deras relató a la Dirección de Comunicaciones de la Secretaria de Cultura de la Presidencia detalles sobre su participación en el certamen y su trabajo como escritor.

¿Cómo nace la idea de participar en los Juegos Florales?

La primera vez que participé en el certamen fue para probarme, es decir, con la intención de hacer una especie de evaluación a mi trabajo. Pensaba que tenía un poemario terminado así que me animé, me atreví a concursar.

¿Desde cuándo te dedicas a escribir literatura?

No sabría decir exactamente desde cuándo.

Como la mayoría, empecé a escribir cosas desde que estaba en bachillerato. En esa época inició mi interés por la literatura, por la poesía y por asistir al teatro, entre otras expresiones.

Tuve la suerte de tener a un poeta (Álvaro Dario Lara) como profesor de literatura y de estudios sociales. Luego, también tuve la oportunidad de participar, de apoyar, con la Fundación Metáfora en la producción de festivales y encuentros de poesía. Sin embargo, pienso que dedicarme a escribir con mayor rigor ha sido desde hace unos 6 o 7 años.

Mi participación en el taller literario El Perro Muerto me llevó a buscar más disciplina en la lectura y la escritura; entrar a ese taller fue un paso muy importante, pues trabajar y aprender de mis compañeros (Vladimir Amaya, Manuel Ramos y Dennis Ernesto) es algo que me ayudó mucho en mi formación.

¿Cuántas veces ha participado en el certamen?

He participado en cuatro ocasiones. En los años 2013, 2015 y 2017.

¿Ha habido transformaciones en su trabajo literario a lo largo de sus participaciones, ahora que ha hecho suyo el título de Gran Maestre en la rama Poesía?

Pienso que sí. Creo que con el primer trabajo que gané (“Noctitalia”) hasta este último puedo encontrar algunas diferencias.

El primer poemario que hice era más diverso, una suma de varios poemas escritos en diferentes momentos y de distintos temas. Algunos textos eran muy viejos, así que los fui limpiando hasta organizar una unidad poética.

El último trabajo (“Funeral de árboles”) fue pensado y escrito como unidad. Traté de llevar un hilo conductor, lo cual tenía más exigencia.

Ahora, más allá de las participaciones en el certamen, en este tiempo creo que ha habido transformaciones —o debería— pero porque considero, sin ánimo de ser pretencioso, que he ganado más experiencia.

¿Por qué opta en poesía?

Porque la poesía fue mi primer contacto serio con la literatura. He encontrado en ella un cúmulo de emociones. Leer poesía, leer a poetas y entender la belleza y la nostalgia ha sido fundamental para encontrar respuestas; además, me ha permitido situarme frente a la realidad, a veces absurda, en la que vivimos.

¿De qué trata la obra “Funeral de árboles”?

Trata de un funeral. Tiene una atmósfera un poco nostálgica, de desapego o desprendimiento. Con ella busco un cierre de ciclos y una exploración a varios recuerdos y experiencias propias.

Al contar de cuatro partes, esa exploración se centra más en la experiencia personal (y familiar) que he tenido con la historia reciente del país; también hay una pequeña parte que habla sobre mi visión de estar fuera de casa.

¿Qué lo inspira a escribir poesía?

En realidad no hay algo tan específico o exclusivo que me haga escribir como un proceso automático; lo que sí hay son momentos, circunstancias personales y sociales, que me impactan emocionalmente, a los cuales mi respuesta es a través de la poesía; creo que es la mejor forma que he encontrado para evacuar esa colisión de sentimientos.

¿Qué significa para usted el certamen de los Juegos Florales?

Los Juegos Florales son muy importantes por varias razones. Primero, es un reconocimiento para la producción literaria del país; en segundo lugar, creo que estimulan, promueven esa creación literaria; y, en tercer lugar, son una ventana nacional para el trabajo y esfuerzo de cada escritor o escritora, por eso es una oportunidad que no podemos dejar pasar si queremos mostrar o difundir lo que estamos haciendo. Finalmente, significan un gran compromiso frente al oficio de escribir.

¿Cómo motivaría a otros escritores para que se animen a participar del certamen?

Pues parecerá “un lugar común”, pero  el certamen es una oportunidad y hay que aprovecharla, principalmente para los escritores jóvenes.

Creo que acudir a estas convocatorias siempre deja provecho. Si se gana, excelente, si no pues queda un trabajo que se puede seguir depurando y mejorando.