La Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI) es la editorial del Estado salvadoreño que fue fundada en 1953 como Departamento Editorial del Ministerio de Cultura, bajo la gestión de Ricardo Trigueros de León —su primer director—  y el escritor Hugo Lindo — su primer editor—.

Cuando desaparece el Ministerio de Cultura formó parte del Ministerio de Educación, bajo el nombre de Dirección General de Publicaciones; tiempo después, de 1993 a 2009 formó parte del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), el cual fue fundado en 1991 y sustituido en 2009 por la Secretaría de Cultura de la  Presidencia.

La idea era contar con una editorial del Estado que publicara sistemáticamente la obra de autores salvadoreños; y desde entonces, su trabajo se encarga de la edición, publicación, promoción, distribución y venta de textos elaborados por autores del país.

Actualmente, el doctor Eric Lombardo Lemus se encuentra a la cabeza de la Dirección de Publicaciones e Impresos desde el año 2014. Conversamos con él sobre su gestión, logros y proyecciones, con las que finalizan este año 2017.

Cuando le preguntamos cómo inició su historia en la Dirección se mostró pensativo y dijo: “Bueno, en realidad yo entré a la editorial como editor, me mantuve desempeñando ese rol por un tiempo y luego surgió una situación que la persona que dirigía en ese tiempo la DPI, cambia de trabajo y  se me propuso a mí para que me queda con la dirección y acepté el reto”.

Desde ese momento asegura que la DPI ha obtenido varios hallazgos de nuevas voces literarias, con los que han logrado consolidar una categoría de literatura para niños; la cual consta de libros ilustrados que gozan de una buena aceptación en el mercado editorial.

Para Lemus cimentar la cultura literaria en El Salvador siempre ha sido un desafío, por eso es que a diario trabajan en ello: “insistimos mucho en  fomentar la participación literaria en ferias de libros, festivales de poesías y ferias de literatura infantil; tratamos de  acercar lo más que podemos la literatura al público”.

Sin embargo, las dificultades para desarrollar la cultura nacional a partir de la producción y difusión del libro siguen siendo grandes. “la mayor debilidad es que la población carece de medios de comunicación que difundan y promuevan la cultura literaria, en el país es más importante el entretenimiento derivado de  hechos violentos o espectáculos que contribuir en fomentar valores”, puntualizó.

Mientras conversaba, Lemus explica que el salvadoreño necesita ser más educado para que pueda desarrollar un mayor respeto al trabajo intelectual, pues se debe reconocer de la manera correcta el trabajo de los escritores.

“Aquí se desconoce mucho del arte, el teatro y el cine, por desgracia el salvadoreño es presa de los medios de comunicación y de su entretenimiento desproporcionado que solo abona las prácticas sociales convocadas”, reafirmó.

No obstante, considera que luego de más de 50 años de trabajo recorridos, la PDI se encuentra en mejores condiciones para hacerle frente a esos desafíos. Animado Lemus dice: “hay varios obstáculos si es cierto, pero también confío en los avances que se están logrando”.

El director indicó que el estado de la producción de literatura para la niñez en El Salvador “no está nada mal”,  según él,  actualmente el país está compitiendo con la calidad y  forma  de  manufacturar el libro en Nicaragua y Guatemala.

“Nosotros hemos logrado hacer un libro pequeño de 18 centímetros cuadrados, en función de que sea practico para que niños y niñas  de 10 a 12 años puedan manipularlo y no se les haga  muy pequeño, pero tampoco muy grande”, comentó con satisfacción.

A pesar de que la Dirección de Publicaciones e Impresos trabaje con un presupuesto reducido, ya que solamente cuentan con el apoyo monetario brindado por el Estado el director asegura: “eso no está limitando nuestra creatividad, pues yo siempre aplico: ‘a menor recurso, mayor cuota de reinvención’ y así es como vamos subiendo de nivel nuestro trabajo”.

El doctor Lemus asegura que su fuerte ante cualquier debilidad está en la calidad de talento que guardan los escritores que se encuentran en la editorial, entre ellos están Claribel alegría, Ricardo Castro Rivas —autor emblemático de la literatura de los años 70s y que está vigente—, Maura Echeverría y Alberto Pocasangre —ganador de un certamen de literatura infantil para niños en Nicaragua—, entre otros.

El director explicó que en su gestión tratan de llegar al público a través de sus expoventas, donde sean invitados y donde no sean invitados; también,  hacen conferencias en las que llevan al escritor, eso les permite acercarlo más a su público y que su público de acerque a él.

Según el funcionario como editorial tienen que bajarse del pedestal y llegar hasta donde la gente no está leyendo, ya que  asegura es parte de su misión. “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña”, dijo entre risas.

Otra parte de su trabajo también es hacer donaciones de libros a centros escolares, instituciones u organización no gubernamental con carencias económicas y que deseen formar bibliotecas; en ese sentido, confesó que en los próximos días estarán donando libros a un centro penitenciario del país. “Estamos seguros que para fomentar lectura, hay que proporcionar lectura”, expresó.

Lemus asegura que el reconocimiento que los escritores salvadoreños tienen, también se debe a la promoción que la DPI ha desarrollado a través del tiempo de sus trabajos “con las participaciones que hacemos en las ferias de literatura y actividades culturales exponemos nacional e internacionalmente a los  autores que le dan vida a nuestros libros”, comentó.

De igual manera, exteriorizó que los autores que tienen más disciplina buscan por sus propios medios llegar al público, pues ellos no necesitan presentación; tal es el caso de Jorge Galán, Claudia Hernández, Horacio Castellanos y Jorge Dimas Cerrito; los que asegura son personas muy dinámicas. “Para nosotros es un plus que esos autores estén dentro de nuestro catalogo, son muy preciados para nuestro país”, expresó.

Asimismo, el director de la DPI, enfatizó que el certamen de los Juegos Florales sirve como otra forma de fortalecer el trabajo literario en el país, lo considera: “como una válvula  a la que el grueso de la población puede acudir para poder dirimir su inquietud literaria, son como un termómetro para ver cómo andan trabajando los escritores salvadoreños”.

Lemus es de la idea que cada año el certamen gana más talentos. Las ramas que más despuntan son la poesía y el teatro; y en los dos últimos años, se ha visto un aumento en la rama infantil.

 A su criterio “Es bueno ver como algo que no estaba muy consolidado en el país ―la literatura infantil― ahora esté cobrando vida; es fundamental que se dirijan versos a la niñez, porque tenemos una sociedad muy violenta y despreocupada”.

Para el director no hay nada mejor que fomentar las artes a los más pequeños; él afirma que los niños  y las niñas tienen que tener una válvula de escape y oportunidades a través de la música, la literatura, el teatro y el deporte.

El doctor sonríe y reflexiona: “Cuando nosotros mostramos nuestros libros es fascinante ver como los niños y las niñas se ponen a leerlos, es ahí cuando uno siente que el trabajo que se hace vale la pena, y me provoca pensar ‘bueno, tal vez dentro de unos 30 años, esta niñez y esta juventud que están aquí, serán la nueva generación de adultos que no piensen en violencia… definitivamente esa es la mejor herencia que podemos dejar en la sociedad”.

El funcionario confesó que el próximo año será interesante para la Dirección de Publicaciones e Impresos, se va a consolidar una colección de libros para niños y niñas,  que será coordinada con los autores Alberto Pocasangre y Guadalupe Castellanos.

Lemus anticipó: “En marzo vamos a participar en la Feria Internacional de la Lectura Infantil y Juvenil de Centroamérica, dedicada ha Claudia Lars y Maura Echeverría, que será desarrollada en Guatemala”

Asimismo, informó que dentro de la proyección DPI 2018, estarán ejecutando la reimpresión de libros en la categoría de historia, un material que va para el plan escolar salvadoreño.

“Queremos fortalecer las ciencias exactas y ciencias sociales, es ahí donde tenemos esa consolidación de la impresión de libros sobre historia y arqueología; es fruto de un trabajo que hemos hecho con otras direcciones, pues todo nuestro trabajo se articula en un equipo”, explicó Lemus.

Para concluir, el funcionario enfatizó: “para nosotros como DPI es importante hacerle ver a la población que así como llevamos literatura, también difundimos conocimientos”.