“Nuestros antepasados hacían sus pirámides, eran los templos de sus centros ceremoniales, y vivían alrededor cultivando, elaborando cerámica o herramientas de obsidiana. Uno de estos lugares es Tacuscalco Los Cerritos, que tiene tres mil años de historia. Ahí se han encontrado artefactos de cerámica de aproximadamente mil años a. C.”, les dijo el arqueólogo Julio Alvarado a estudiantes de tercer ciclo del Centro Escolar Estado de Israel, de Nahuizalco, Sonsonate, el pasado 11 de mayo.

La charla se realizó en el marco del Foro por la Defensa de Tacuscalco, integrado por organizaciones indígenas, ambientalistas y de la sociedad civil, que se han organizado para evitar la contaminación del río Ceniza y la destrucción del sitio arqueológico Tacuscalco por parte de la constructora Fénix S. A. de C. V.,  que desarrolla el proyecto Urbanización Las Victorias (Acrópoli Sonsonate), dentro de los límites culturales del centro cívico–ceremonial del sitio.

Arqueólogos Julio Alvarado y Hugo Díaz junto al alcalde de Nahuizalco, Jorge Patriz, y el líder indígena Nicolás Sánchez.

El caso fue explicado a los estudiantes por el director de Arqueología, Hugo Díaz, quien también les contó cómo a la llegada de los conquistadores españoles y los indígenas aliados a nuestras tierras, en junio de 1524, “hubo una gran resistencia de los pueblos originarios, a tal grado que le pegan un flechazo a Pedro de Alvarado en la pierna y se la dejan cuatro dedos más corta. Por ese motivo,  él pasa cinco días en lo que ahora es Acajutla. Posterior a eso se desplaza hasta Tacuscalco y, como anda con la pierna herida, no participa en la batalla sino que se sube a una de las estructuras del sitio y allí mira lo que fue una de las mayores peleas que tuvieron nuestros abuelos”.

La lucha por conservar el sitio para conocer nuestra historia e identidad es importante, pues según el líder indígena Nicolás Sánchez: “Tenemos un serio problema porque todo lo que nos rodea va en contra de nuestra identidad. La invasión española nos vino a imponer una religión, pero no vivimos la espiritualidad de nuestros antepasados. que es otra manera de relacionarnos con el creador y con la madre naturaleza”.

“En la charla sacaron a realzar las cosas de nuestros antepasados; aprendí bastante sobre cosas que no conocía, de lugares que son de cultura”, dijo el alumno Ricardo Lue, quien al igual que muchos de sus compañeros se mostró interesado en conocer el sitio arqueológico Tacuscalco.

Finalmente, el arqueólogo Díaz les dijo a los jóvenes: “Hay que ir quitándonos muchas mentiras que tenemos de nuestros antepasados; la primera es que nos dieron espejos por oro, eso no es verdad, porque nosotros ya teníamos espejos. En Tazumal se han encontrado espejos del año 200 d. C., y  aquí en el país no había tanto oro”.