Las gradas, repelladas con argamasa, de acceso a la estructura principal y la base del suelo cultural, recubierto por bloques de talpetate de color blanco y amarillo, quedaron a la vista tras ocho semanas de excavaciones en el sitio arqueológico Las Marías, ubicado en cantón Tacachico, Quezaltepeque, La Libertad.

“Las excavaciones tenían como objetivo buscar el acceso principal de la estructura, ver a qué profundidad se encuentra del suelo superficial para tener una interpretación un poco más acertada de cómo podría excavarse el lugar a futuro”, explicó la arqueóloga Margarita Morán, sobre el proyecto arqueológico Las Marías, el cual se desarrolla con el apoyo de dos estudiantes de Arqueología y del cuidador del sitio, don Feliciano Torres, desde el 21 de febrero de 2019.

Tras identificar el sistema constructivo, se procederá a dibujar y analizar los datos recabados y planificar futuras temporadas de excavación, ya que lo que “se busca es la puesta en valor y su adecuación para la visitación pública, lograr con ello que las personas puedan conocer un poco más de la historia del lugar”, dijo la arqueóloga Morán.

El sitio es, según el jefe de Investigaciones de la Dirección de Arqueología, Julio Alvarado, “uno de los más importantes del país y es el más grande de los sitios arqueológicos conocidos, en cuanto a superficie, al superar las 600 manzanas de extensión”, de las cuales el Estado posee alrededor de 50.

Juego de pelota.

Las Marías “cuenta con un centro ceremonial con decenas de estructuras, incluido un juego de pelota, la estructura principal de unos diez metros de altura y alrededor de la zona hay una amplia área domiciliar, con restos del área doméstica de los habitantes que se asentaron en este lugar, aproximadamente hace unos mil años. Este sitio, según el material con el que se cuenta —que no es mucho—, tuvo una ocupación durante el periodo Posclásico temprano, es decir entre el 900-1200 d. C., y es contemporáneo a Cihuatán, Sitio de Jesús, San Francisco y otros más que presentan esta cultura muy relacionada con el altiplano central de Mesoamérica”, dijo el arqueólogo Alvarado.

Y es que en Las Marías se han encontrado restos de cerámica tipo Las Lajas y Café Burdo, que son muy parecidos a los que se hallan en Tula, México, así como representaciones de deidades como Tláloc y Quetzalcóatl. Cuenta, además, con la única calzada prehispánica conocida en el país, la cual posee 500 metros de largo y entre 8 y 12 metros de ancho. La calzada termina en el río Sucio y estaría revestida por bloques de talpetate, según don Feliciano Torres, quien se dedicaba a cultivar en los terrenos del sitio en años anteriores.

Calzada.

En mayo de 2014,  la entonces Secultura adquirió —gracias a fondos de la Asamblea Legislativa y por un monto de 280 mil dólares— las 47 manzanas de tierra en el corazón del sitio arqueológico, y el casco de Las Marías fue adquirido en noviembre de 2014, gracias al donativo de 15 mil dólares de la Fundación Nacional de Arqueología de El Salvador y de la Universidad Tecnológica de El Salvador.

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