Conocida por unos y desconocida por otros, la Colección Nacional de Artes Visuales es una de las grandes bellezas que el país atesora, con obras que mantienen vigente el trabajo de emblemáticos artistas plásticos, acercándolos a las nuevas generaciones.

Consta de 202 piezas artísticas en las que se ha plasmado parte de la historia de El Salvador a través de pinceladas, trazos y la imaginación de cada uno de sus creadores.

Son piezas en las que el colorido de los paisajes y el sentido de salvadoreñidad están impregnados a través de temas sociales, políticos y religiosos, con la intención de crear distintas emociones en el público que se detenga a apreciarlos.

Sin embargo, estas obras de gran valor —que datan de 1872 a 1966—  estuvieron almacenadas por más de 50 años. Ahora en cambio, la colección es apreciada en las salas de la antigua Casa Presidencia, ubicada al sur de la ciudad de San Salvador, en el barrio San Jacinto.

Desde 2016, el maestro Augusto Crespín ha trabajado en el rescate de la Colección Nacional de Artes Visuales, pues según él es necesario que El Salvador la conozca y sepa apreciarla.

Como encargado de la colección, Crespín vela por difundir información que abone el reconocimiento de cada una de las obras y bajo esa línea comparte la historia que envuelve a la colección y su avance a través del tiempo.

¿Cómo surge la idea de formar la Colección Nacional?

Según los registros, la colección se empieza a conformar a través de la ejecución de concursos de pintura y artes plásticas, allá por 1933, durante gobernaba el presidente Maximiliano Hernández Martínez.

En ese entonces, las obras de los ganadores de dichos concursos se quedaban automáticamente como propiedad de la Presidencia y así, con el pasar de los años, ese acopio de obras artísticas crecía.

Cada uno de los presidentes, al finalizar su gestión, acrecentaba la colección. Variaba la forma en la que cada uno conseguía las obras, sin embargo, el resultado siempre era el mismo. Se llegó a convertir en una tradición presidencial adquirir obras de artistas salvadoreños.

Desafortunadamente, las obras no siempre fueron valoradas, pues cada mandatario les otorgaba un trato distinto; definitivamente, el peor momento fue cuando tuvieron que ser almacenadas por más de cinco décadas.

Lo positivo fue que luego de ese período, en el año 2013, con el objetivo de acercar el arte a todos y todas, se aglutinaron las piezas y se logró crear oficialmente la Colección Nacional de Artes Visuales.

 

¿Desde cuándo datan las obras que la componen?

La más antigua es de 1908, es una pieza de Juan José Laínez, y la más reciente es de Verónica Vides, una obra que data de 1980. Pronto incluiremos tres piezas nuevas, que son producto de un Salón de Pintura Contemporánea que se hizo en el 2016; actualmente, se encuentran bajo el resguardo de la Secretaría de Cultura de la Presidencia y esperan ser sometidas a un proceso curatorial para evaluar su estado.

 

¿Quiénes eran los artistas que se encargaron de darle vida a esas obras?

Están incluidos una amplia gama de profesionales del arte, entre ellos Miguel Ortiz Villacorta, Julia Díaz, Rosa Valenzuela, Noé Canjura; asimismo, Antonio García Ponce, Pedro Acosta García, Mauricio Linares y Salvador Salazar Arrué, entre otros. Cada uno le aporta distintos elementos artísticos a las obras, logrando contar así la historia de la pintura de El Salvador.

 

¿Cuáles son las corrientes que influenciaban sus creaciones?

Principalmente, son dos corrientes pictóricas: Una es la figuración y la otra el abstraccionismo, lo cual da como resultado piezas de gran valor, ricas en simbolismo y cargadas de significación.

 

A través del tiempo, ¿cuáles han sido los cambios más representativos que ha tenido la colección?

Los artistas son intérpretes de la realidad en la que vivimos; en ese sentido, los cambios que ha tenido la colección han sido en respuesta al entorno y la realidad en la que viven.

En la época de los sesenta se dio uno de los cambios más significativos, pues los conceptos de las piezas que se incorporaban a la colección eran distintos a los que ya había, eso debido a que los artistas jóvenes eran más atrevidos a la hora de crear sus obras; las temáticas irreverentes era lo que más despuntaba.

Así, la colección ha ido teniendo varias transformaciones, hasta en su propio nombre; lo que en su momento se llamó Colección Nacional o Colección Nacional de Pintura, con el paso del tiempo, en el 2013, se renombró como Colección Nacional de Artes Visuales, pues en ella ahora se incorporan dibujos, grabados, esculturas y pinturas, cada uno expresando diferentes tipos de realidades, momentos y costumbrismos.

En ese mismo año (2013), la Asamblea Legislativa la decretó como Patrimonio Nacional y desde entonces su valor histórico se hizo oficial.

 

¿Cómo abonan dichos cambios en su reconocimiento?

Desafortunadamente, el aprecio del arte en la actualidad no está en su mejor momento. Son muy pocos los salvadoreños que conocen la gran riqueza artística que el país posee y eso es lo que más ha afectado a la colección. Gran parte de la población ni siquiera sabe que existe. Sin embargo, poco a poco ha ido tomando más fuerza y eso es fruto del trabajo de divulgación que se le está dando, pues cada vez llega a más personas. Nuestro reto está en que El Salvador entero conozca de ella y de su historia.

 

A nivel de país, ¿cuál es el legado que deja la Colección Nacional?

El más grande es que con ella se logra conocer la historia de El Salvador a través de las artes plásticas; basta con observar su muestra para retroceder en el tiempo y transitar desde principios de los noventas hasta la actualidad.

No todos los países latinoamericanos cuentan con una colección tan grande y antigua de piezas artísticas. Los salvadoreños debemos estar orgullosos de ella y apreciarla como tal.

 

¿Está contribuyendo a fomentar la cultura de aprecio al arte?

Absolutamente. Lo comprobamos cada vez que desarrollamos alguna de sus exposiciones.

Por fortuna, cada vez son más las personas que se interesan por aprender del arte. Eso es algo esperanzador que nos motiva a seguir trabajando. Estamos conscientes que formar cultura artística en la sociedad no es algo que se va a lograr de la noche a la mañana, pero sí se pueden lograr avances significativos; lo que se necesita es dedicarle tiempo a la proyección a nivel nacional.

El apostarle al arte y la cultura siempre es un reto, pero se convierte en victoria cuando la respuesta de la sociedad es favorable.

 

¿Cómo se relaciona la Colección Nacional con las nuevas generaciones de artistas de El Salvador?

A través de la colección los jóvenes artistas pueden conocer el trabajo de sus colegas antepasados y la función que cumplieron en su época. Eso les permite crear un referente artístico para desarrollar de nueva mejor forma su arte.

Al conocer la parte anecdotaria de cada artista del pasado, las nuevas generaciones pueden identificarse con más de alguna historia y eso les permite sentirse motivados a seguir en el bello de las artes visuales.

De igual manera, las exposiciones itinerantes que se desarrollan juegan un gran papel dentro de esa relación entre el pasado y el presente, pues se les permite a los nuevos artistas recrear reproducciones de las obras originales para ser presentadas a diversos públicos; de esa forma se combina talentos de distintas épocas a favor del arte.

 

¿Se tiene contemplado incluir en la colección piezas creadas por artistas contemporáneos?

Hasta hace un tiempo atrás lo que limitaba el incorporar piezas nuevas a la colección era la falta de recursos económicos, pero hoy en día eso ha cambiado, no porque ya se tenga el dinero para adquirir las obras, en realidad siempre está esa necesidad, sino porque ahora existen muchos artistas que de buena voluntad quieren donarnos sus trabajos para que se incluyan. Eso nos alegra, pues el arte está creado para ser compartido.

Es ahí donde vendrá a jugar un papel elemental la creación del comité curatorial, pues según su criterio, elegirán las piezas adecuadas que doten, con su belleza, variedad  a la colección. Espero que eso se pueda concretizar lo más antes posible. Actualmente, ya estamos en la búsqueda de los profesionales que conformarán dicho comité.

 

Seguramente esa noticia emocionará a muchos, pero ¿qué características deben poseer las obras para que puedan formar parte de la Colección Nacional de Artes Visuales?

Principalmente, deben poseer una alta calidad pictórica y técnica; lo que buscamos es que las piezas gocen de un equilibrio coherente entre el contenido y el mensaje que expresen. Eso hace una buena obra.

Así mismo, el tema que se desarrolle en ella. Tienen que ser de interés nacional, pues con ellos se crea la mejor conexión entre la pieza y el público.

 

El año pasado, la exposición itinerante de la Colección Nacional de Artes Visuales se estuvo presentando en territorio santaneco y migueleño, ¿cuáles son los planes para este 2018?

En mayo se estará presentando en la Casa de la Cultura de Zacatecoluca. Hemos elegido ese lugar porque cuenta con salones amplios, apropiados para servirle de escenario a la colección.

Seguidamente, se presentará en la Casa de la Cultura de Ahuachapán, donde serán expuestas nuevas réplicas de las piezas originales, creadas por artistas locales.

La idea es que con estas actividades la población logre conocer la diversidad de obras que conforman la colección; cada una de las exposiciones irá acompañada de una parte teórica, así el público puede comprender a profundidad el contenido de las obras.

 

¿Cuál es la respuesta del público a esas actividades?

Siempre nos quedamos con una respuesta positiva; en cada presentación siempre aparece alguien con la pregunta de por qué estas obras estuvieron almacenas por tanto tiempo. Sin duda eso nos llena de satisfacción, pues nos damos cuenta que haber rescatado estas piezas para mostrarlas al público fue la mejor decisión. Por eso nuestro trabajo ahora se encamina en lograr que más personas conozcan la colección; desarrollar el gusto por el arte es nuestra prioridad.

Lastimosamente, la mayor parte de las personas no tienen una adecuada formación sobre estos temas y por eso no se le ha podido otorgar el reconocimiento adecuado a la colección, pero poco a poco eso se va mejorando y se va consiguiendo conocimiento desarrollado con respecto a cada una de sus obras.

¿Cuáles son las proyecciones a futuro que se tienen para la colección?

Vamos a seguir con el trabajo de divulgación; será un año muy ocupado, básicamente ya tengo programado desde febrero a diciembre.

Vamos a promocionar la colección al interior del país, pues es ahí donde más desconocimiento hay sobre ella. También está en lista la creación de un portal web donde se pueda conocer la Colección Nacional, hacer consultas sobre ella y compartir información. Actualmente, estamos elaborando fichas de las 202 obras para comenzar a subirlas al internet; armar toda la plataforma será un proceso lento porque se necesita de trabajo especializado, pero esperamos terminar lo más antes posible.

Por otro lado, este 27 de febrero inicia un conversatorio en las instalaciones de la antigua Casa Presidencial, donde Astrid Suárez, una pintora de los años sesenta, estará conversando con el público acerca de los procesos creativos de las obras de arte, mientras que en los meses de mayo, octubre y noviembre estaremos ejecutando charlas participativas, donde se hablará de las técnicas del dibujo artístico.

Nuestra misión es seguir divulgando el arte. Es claro que falta mucho más por hacer, pero hasta la fecha me encuentro satisfecho con lo poco pero significativo que se está logrando.

Conoce algunas de las piezas que forman parte de la Colección Nacional de Artes Visuales en el siguiente link:

 

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