El Archivo General de la Nación cumplirá 72 años de fundación el próximo 6 de octubre del año en curso, periodo durante el cual ha permanecido más de cinco décadas en las instalaciones del Palacio Nacional.

Sin embargo, el crecimiento de sus acervos documentales y las condiciones técnicas que exige la archivística contemporánea demandan un traslado de sus acervos documentales hacia un nuevo espacio que propicie su correcto funcionamiento, lo cual está en proceso bajo la actual administración de Cultura.

Pero ¿cómo inició el trabajo de resguardar los documentos históricos en El Salvador? Según la revista The American Archivist, la institución salvadoreña que organizó por primera vez sus archivos utilizando métodos modernos fue el Ministerio de Relaciones Exteriores, entre los años 1923-1932, al igual que el Ministerio de Hacienda (1927 y 1932).

En un número de esa misma revista, de enero de 1964, Rodolfo Ramos Choto, afirma que se organizaron archivos con sistemas modernos en otras oficinas y ministerios durante los años posteriores a 1932; lamentablemente, no se mantuvieron firmes en sus sistemas archivísticos como lo ha hecho el Ministerio de Relaciones Exteriores hasta la actualidad.

En el periodo de la caída de la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez (1944) y durante la administración del presidente Salvador Castaneda Castro (hasta 1948), se tuvo la visión estratégica de adquirir y rescatar documentación histórica que estaba en manos tanto “de los antiguos Ayuntamientos, como de personas particulares”. Acción que llevó a fundar, el 6 de octubre de 1948, el Archivo General de la Nación (AGN), estrategia valiosa para la protección del patrimonio documental del país.

No obstante, durante el periodo presidencial del coronel Óscar Osorio no se sentaron precedentes para la protección documental, ya que no se elaboró el reglamento con el cual el AGN podría pasar de ser solamente un proyecto a convertirse en una dependencia operativa.

El siguiente periodo presidencial correspondió a José María Lemus, quien retomó el espíritu de la correcta preservación del tesoro cultural documental microfilmando cien mil documentos de archivo con el apoyo de la UNESCO y otras instituciones, evitando con ello “la pérdida o deterioro de valioso material histórico”, acción que registró en el discurso correspondiente a los logros de su segundo año de gobierno (1957-1958).

A finales de 1959, por decreto legislativo, se inició la construcción de un edificio nuevo que albergaría conjuntamente a la Biblioteca Nacional y al Archivo General de la Nación. Se proyectaban 7801.63 pies cúbicos de documentos, una sala de consultas, reparación y encuadernación, adquisición y compra, desinfección, laboratorio de microfilm y oficinas administrativas.

Los servicios al público serían ubicados en el sótano, planta baja y mezanine, y el sitio para su construcción fue escogido en el propio centro de la capital, sobre la calle Delgado, entre la 6.a y 8.a avenida norte. El emblemático edificio fue inaugurado el 16 de enero de 1964 y fue parte del periodo de oro de la arquitectura moderna en El Salvador.

Sin embargo, en 1968, el AGN fue trasladado de ese edificio de características adecuadas para su función hacia las instalaciones del Palacio Nacional, en el centro histórico de San Salvador, donde funciona actualmente.

Para conservar el patrimonio documental del país, a inicios de los años 80, el director del archivo, Ofilio Gómez Posada, impulsó un intenso cabildeo con diputados de la Asamblea Legislativa para la aprobación de la Ley del Archivo General de la Nación, la cual se aprobó el 15 de enero de 1985, estableciendo a través de sus veintidós artículos las funciones del AGN como ente coordinador del Sistema Nacional de Archivos. Ley que sigue vigente hasta la fecha.