El Parque Arqueológico San Andrés es uno de los centros prehispánicos más importantes de El Salvador. Está ubicado en el valle de Zapotitán, departamento de La Libertad, a 5 km de Joya de Cerén y a 32 km de la capital.

Las últimas investigaciones realizadas por el arqueólogo japonés Akira Ichikawa confirman que el sitio se vio afectado por grandes erupciones volcánicas como la del Ilopango, ocurrida aproximadamente en el 535 d. C., sobre cuyas cenizas inició una etapa constructiva con piedra y toba (talpetate) del centro ceremonial.

 

La franja del centro podría ser la ceniza del volcán Loma Caldera.

Posteriormente, ocurrió la erupción del volcán Loma Caldera (650 d. C.) que sepultó Joya de Cerén y cuyas cenizas probablemente sean las que pueden observarse al interior de una de las estructuras, así como la construcción de una tercera etapa hecha con adobe y repello de argamasa. Esta fase es la que se puede apreciar al visitar San Andrés. Tras la erupción de El Boquerón (900-1000 d. C) no se observan evidencias de continuidad en estas estructuras.

Estos hechos hacen creer que el lugar alcanzó su máximo esplendor entre los años 600-900 d. C.,  es decir en el periodo Clásico tardío, y que el sitio pudo haber sido abandonado en el siglo X, durante el llamado “colapso maya”, indica el arqueólogo salvadoreño Óscar Camacho, del Departamento de Arqueología de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural de Secultura.

Según Camacho, San Andrés tenía mucha relación con los sitios mayas. Eso se puede determinar por las ofrendas y un cráneo deformado que fueron encontrados y que son propios de esa cultura; sin embargo, no se han encontrado las características estelas mayas y la arquitectura en general no es común con sitios como Copán o Tikal, a excepción de una estructura.

Una de las particularidades de San Andrés es que poseía acrópolis, rodeada de una zona residencial.

Estructuras 2,3 y 4 de la acrópolis

La acrópolis: formada por cuatro estructuras piramidales y los aposentos, tenía como fin ser el espacio de las actividades cívicas, políticas y religiosas de la comunidad.  Al elevar la plaza y utilizar las estructuras piramidales 1, 2, 3 y 4  se formó una especie de barrera al mundo exterior, que no podía ver lo que adentro ocurría.

 

Estructura 1

Estructura 1: Al igual que las demás estructuras piramidales, tiene al menos tres etapas constructivas. Aunque solo se puede apreciar la tercera, las primeras dos yacen bajo la tierra que por siglos se acumuló. En su fachada se puede apreciar la escalinata principal, que posee el repello de argamasa original, hecha de barro, tierra, balastre y cal, y que hace mil 400 años era usado para recubrir las construcciones, como se hace en la actualidad con el cemento en las edificiaciones contemporáneas.

 

Arqueólogos Óscar Camacho y Hugo Chávez.

La estructura 3:  Cuenta con un túnel —de 80 metros de largo, 2.2 metros de alto y un metro de ancho— creado recientemente por investigadores dirigidos por el arqueólogo Paul Amaroli, el cual  permite apreciar las bases de las pirámides de la acrópolis de las dos primeras etapas constructivas, hechas con piedra y toba, y  las escalinatas cubiertas con argamasa original.

 

Los Aposentos

Los Aposentos: La estructura conocida como “Los Aposentos”, se cree que estaba constituida por cuartos para el descanso, probablemente, de gente importante para la élite que dominaba San Andrés, como invitados especiales o sacerdotes.

 

Basamento de la vivienda del Posclásico

Vivienda del Posclásico: En el centro de la plaza de la acrópolis se pueden apreciar los vestigios de las bases de una vivienda y una cocina del Posclásico, posterior al abandono de San Andrés, la que probablemente fue habitada por descendientes de los migrantes nahuas que llegaron al territorio después del siglo X. En las estructuras se encontraron huellas de un fogón y restos de cerámica. Se estima que el sitio no se usaba como un centro ceremonial y que lucía como terrenos de cultivo con pequeñas elevaciones.

 

Al exterior de la acrópolis

La Campana

La Campana: Es la estructura más grande de San Andrés. Tiene una plataforma de 80 por 90 metros y 7 metros de alto. Sobre este basamento  hay una estructura piramidal de 40 metros de diámetro y 13 metros de alto. La altura total es de 20 metros.  Esta estructura está cerrada al público y es investigada por el Dr. Akira Ichikawa, profesor adjunto del Instituto de Estudios Avanzados de la  Universidad de Nagoya, Japón, en un proyecto financiado por la Sociedad Japonesa para la Promoción de la Ciencia bajo la supervisión del Departamento de Arqueología de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural de Secultura.

 

Estructura 7 en primer plano. Al fondo se observa la acrópolis.

La estructura 7:  Se encuentra afuera de la acrópolis y presenta rasgos únicos y similares a las construcciones mayas de Copán. A diferencia de las demás fue hecha con piedra cortada y en su interior se encontró una ofrenda de conchas, huesos de peces, cerámica del petén y copador, así como una pieza conocida como pedernal excéntrico, que posiblemente fue elaboraba en Copán. Se cree que esta estructura fue la última en ser construida.

 

Esta es la imagen del pedernal excéntrico que actualmente se encuentra en exhibición en la Sala de la Religión del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán. Otros objetos están en el museo del parque arqueológico San Andrés, entre los que se encuentran cabezas de serpiente, piedras de moler y vasijas.

 

 

 

 

 

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