Miles de visitantes participaron en el tradicional y colorido Día de los Farolitos el 7 de septiembre 2019, en Ataco y Ahuachapán, donde las Casas de la Cultura desarrollaron exposiciones artísticas, concursos y una muestra de estatuas vivientes.

La celebración tiene  —según los ahuachapanecos— más de 160 años de antigüedad. Sobre su origen, cuenta la leyenda que, en 1850, ocurrió un fuerte terremoto que obligó a los pobladores a dormir en las calles, quienes alumbrados por candelas rogaron a la Virgen María para que no volviera a temblar —lo cual no volvió a ocurrir— y que en agradecimiento, al siguiente año, los lugareños recordaron la gracia concedida con iluminación, misma que con el tiempo se ha convertido en faroles de colores.

En Concepción de Ataco, la fiesta se celebra —desde 1897— en la víspera de la inmaculada Concepción o nacimiento de la Virgen María, por lo cual se pone un altar de farolitos con la imagen de la Virgen Niña. Este año, todo el pueblo se vistió de luces y colores, y las calles empedradas se llenaron de visitantes que disfrutaron de los fuegos artificiales y de gran variedad de platillos típicos.

Es por este arraigo que tiene en la población, que el Día de los Farolitos —de Ahuachapán— fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la Asamblea Legislativa en 2014. Actualmente, el Ministerio de Cultura trabaja en la ficha de inventario de la tradición con el objetivo de documentarla, indicó la Dirección de Patrimonio Cultural Inmaterial.

La celebración se ha extendido a otros municipios del occidente, como Tacuba y Apaneca, que este 2019 recibieron visitantes de todos los rincones del país.