Desde el laboratorio del Museo de Historia Natural de El Salvador (MUHNES), un equipo de biólogos salvadoreños ha hecho importantes aportaciones para el reconocimiento mundial de la flora y la fauna salvadoreña.

Se trata de Ana María Rivera y Raquel Alvarado, de la sección de Zoología del MUNHES; José Gabriel Cerén López y Jenny Menjívar, curadores del Herbario Nacional (MHES); Daniel Isaí Alvarenga, de biología mineral; Rosa María Delgado, del área de Educación, y Mauricio Molina, del área de Paleontología. A la cabeza de este equipo se encuentra Eunice Echeverría, la directora del museo, quien combina su trabajo administrativo con el quehacer científico.

El trabajo de estos especialistas tiene que ver con inspecciones, el mantenimiento de las exhibiciones del museo y, además, con la investigación científica, la cual se ve reflejada en publicaciones dentro y fuera de nuestras fronteras.

Por ejemplo, Rivera es coautora, junto al antropólogo Jesús Ernesto Novoa Roque, del libro “Caracol tintóreo”, que expone los resultados de una investigación sobre un caracol marino que los indígenas utilizaban para teñir de púrpura. Sus indagaciones permiten conocer cómo es el proceso de obtención del tinte y cómo es el estado de conservación del molusco en la costa de La Libertad.

Alvarado es quien se dedica a investigar los quirópteros —murciélagos— de El Salvador, una tarea en buena medida nocturna, que la ha llevado hasta lugares tan alejados del museo como la isla de Meanguera del Golfo, al oriente de El Salvador, y sobre la que publicó un libro que ofrece mapas de distribución para cada especie reportada desde el MUHNES para el país, así como datos que ayudan a la conservación de estos animales.

Investigaciones de Alvarenga, biólogo de profesión dedicado a la paleontología, han permitido el hallazgo de improntas fósiles de peces, hojas, grama y otros elementos vegetales en el municipio de El Paraíso, Chalatenango, los cuales arrojan datos sobre la manera como estaba constituido este territorio hace 2.5 millones de años, época durante la cual “este era un cuerpo de agua”, posiblemente “uno de los lagos intermontanos, el más grande del país”, según sostiene el especialista.

Por su parte, Cerén y Menjívar son especialistas en botánica a nivel regional, que han publicado en la revista especializada Novon, del Jardín Botánico de Missouri, EE. UU., el fruto de su trabajo: la identificación de nuevas especies de flora salvadoreña, tal es el caso del cactus del bosque nebuloso El Imposible, y plantas con propiedades medicinales.

De igual manera, la directora Echeverría, además de ser autora de investigaciones y publicaciones, cuenta con la distinción a nivel mundial de que su nombre y apellido identifiquen a dos especies: Hemiphileurus euniciae (escarabajo encontrado mediante un proyecto entre el MUHNES y el Museo de Historia Natural de Nebraska, Estados Unidos) y Meliosma echeverriae o naranjo de montaña (encontrado en el Parque Nacional de Montecristo).

Además de los artículos que aparecen en revistas internacionales indexadas, se cuentan los libros “Caracol tintóreo”, “Murciélagos de El Salvador”, “Investigaciones paleontológicas de El Salvador” y “Procedimientos de conservación de fósiles”, bajo el sello de la Dirección de Publicaciones e Impresos.

Otros trabajos del equipo de biólogos del museo giran en torno a un inventario nacional de bosques; un proyecto de salvaguarda de plantas alimenticias en Mesoamérica, que establece cómo algunas plantas cultivadas (como maíz y frijol) tienen parientes silvestres que podrían enriquecer sus características; y una investigación de cactáceas en El Salvador, que incluye un catálogo donde se recogen dos variedades de pitaya o fruta del dragón.     

Es por ello que puede considerarse al museo, además de un importante bastión de la investigación del patrimonio cultural natural, como un puente con la comunidad científica internacional.  

La calidad científica de lo que hacen los biólogos del museo ha hecho de la institución un referente nacional e internacional, con instituciones como el Centro de Estudio Herbario Tropical del Departamento de Biología de la Universidad de Florencia (Italia), el Jardín Botánico de Misuri (EE. UU.), el Herbario Nacional de México y el Instituto de Paleontología de la Universidad Nacional de Piura (Perú).   

Todo lo anterior es una muestra de cómo al acercarte al MUHNES, en el parque Saburo Hirao, te encuentras no solo con un resguardo del patrimonio natural del país en las áreas de botánica, zoología y paleontología, sino con el resultado de los estudios científicos de este equipo de profesionales, a quienes reconocemos su trabajo en este Día del Biólogo Salvadoreño.

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