El Departamento de Cine y Audiovisuales del Ministerio de Cultura estrenará el documental de arqueología marítima “Acajutla, historia de un puerto”, el próximo viernes 20 de septiembre, a las 7:00 p. m., en el auditorio del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán. La entrada es gratis.

La pieza —de 45 minutos de duración— fue dirigida por el documentalista Mauro Arévalo. Está basada en los resultados de las investigaciones hechas por el arqueólogo subacuático Roberto Gallardo y cuenta con aportes del historiador Pedro Escalante Arce.

“El mar siempre fue un elemento importante en el desarrollo de las sociedades en el territorio que actualmente comprende El Salvador y así es como tenemos evidencia de puertos prehispánicos. Los puertos fueron muy activos a través de la historia hasta tiempos actuales. Es allí (Acajutla) cuando empieza el transporte marítimo a gran escala, debido al descubrimiento de oro en California y al ferrocarril en Panamá inaugurado en 1855”, dice el arqueólogo Roberto Gallardo.

Y es que este puerto debió tener una gran importancia para este territorio desde la época prehispánica, pues fue en Acajutla, en junio de 1524, donde se libró la primera batalla entre los españoles conquistadores y los indígenas nativos. Desde el inicio de la Colonia, este puerto se convirtió en el principal punto de partida de productos como el cacao y, más tarde, el añil, así como del ingreso de diferentes materias primas.

El puerto ha cambiado de ubicación en cuatro ocasiones. De 1530 al 1802, estuvo en una zona donde no había muelle, se desembarcaba a personas y productos en el mar, y se llegaba a la costa en lancha. Entre 1802 y 1900, se construyó el primer muelle de madera. En 1900, el puerto se trasladó a otra zona y se construyó un muelle de hierro. Fue hasta en 1961 cuando se inauguró el puerto en la actual ubicación.

Vestigios del muelle construido en 1900.

Gallardo destaca en el documental que el muelle de hierro construido en 1900 era más grande y más moderno, y aún existen vestigios. Es allí donde han desarrollado sus investigaciones, en las cuales se han identificado técnicas constructivas, métodos arquitectónicos y algunos materiales de construcción, por lo que se hace necesario “declarar el sitio como Bien Cultural para garantizar su protección”, opina el arqueólogo subacuático.