El Director de la Biblioteca Nacional de Chile, Pedro Pablo Zegers, y el investigador chileno Thomas Harris realizaron una visita de cortesía a su homólogo salvadoreño, Manlio Argueta, con quien conversaron sobre la necesidad de fortalecer los lazos de cooperación interinstitucional para impulsar un intercambio de experiencias exitosas que coadyuven al mejoramiento de los servicios que prestan las bibliotecas nacionales de cada país.

Zegers aseguró que las bibliotecas nacionales están enfrentando retos sociales muy importantes que deben ser atendidos; principalmente en un mundo donde la tecnología y la información están al alcance de la mayoría de la población.

Durante su visita, el funcionario chileno conversó con el equipo de Comunicaciones de la Biblioteca Nacional de El Salvador y externó lo siguiente:

¿Cuál es el   propósito de su visita a la Biblioteca Nacional de El Salvador?

Nuestra visita obedece a que como Biblioteca Nacional de Chile hemos concluido que es más pertinente hacer convenios bilaterales, esto a pesar de que ambas instituciones pertenezcan a la Asociación de Estados Iberoamericanos para el desarrollo de las Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA). Queremos realizar nexos directos de cooperación que puedan ayudar a mejorar el funcionamiento de estos lugares que se encargan de guardar la historia de un país.

Este primer acercamiento con el director de la BINAES, es para poder establecer un plan de actividades, convertir la visita en un acuerdo de cooperación mutua que nos permita ganar experiencias a ambos países, tenemos algunas competencias que podemos abonar y ustedes tienen otras que nos puedan ayudar.

¿Qué impresión se lleva de nuestra biblioteca?

Bueno, es una biblioteca que está instalada, pero lo que más se debe valorar  es la vocación, el estilo, el servicio y  la gente que trabaja en la institución,  pues siempre falta presupuesto pero sin la vocación no podría funcionar bien una institución.

¿Qué lo hizo visitar nuestro país?

Presentamos un libro de Rubén Darío, una  edición especial, que como Biblioteca Nacional de Chile reimprimimos como homenaje a los 100 años de la muerte de este gran escritor; sobre todo, porque es un personaje no solo de Centro América, sino de toda la lengua castellana.

El libro presentado fue ‘A. de Gilbert”, el cual fue escrito para el hijo de un expresidente chileno, Pedro Balmaceda, quien se convirtió en gran amigo del poeta Rubén Darío. Sin embargo, él muere muy joven y es ahí cuando Darío escribe este libro y se lo manda al papá como símbolo de homenaje y agradecimiento por la amistad.

¿Qué tipo de planes le gustaría tener con nuestra biblioteca?

Yo siento que tenemos una experiencia bastante importante en los procesos digitales, tenemos un avance de más de dos años y creo que somos pioneros en este tema y podemos entregar, no solo a El Salvador sino a otras bibliotecas de Centroamérica, nuestra experiencia; por lo tanto, tenemos una deuda, tenemos el deber de entregar lo que hemos aprendido; asimismo, buscar la experiencia de otras áreas que nos puedan servir a nosotros para seguir avanzando.