A más de seis décadas de fundada la Dirección General de Publicaciones (luego Dirección de Publicaciones e Impresos, DPI, hoy Unidad de Publicaciones), el Ministerio de Cultura destaca la labor de su primer director: el crítico literario y columnista de pluma fina Ricardo Trigueros de León.

El abogado de profesión se convirtió en el primer titular de la Dirección General de Publicaciones en 1955. En diez años como director, logró calar en lo que sería el gusto por la cultura editorial salvadoreña.

Durante sus múltiples viajes tuvo acceso de primera mano a importantes escritores internacionales, quienes nunca se imaginaron que un día quedarían para eterna memoria en el libro “Perfil en el aire”, de Trigueros de León.

El crítico literario adquirió destreza como editor por medio de la lectura paciente de autores nacionales y creadores internacionales, al ser un devoto de cada línea impresa sobre el papel en blanco.

El también creador de importantes colecciones logró con su profesión y su cordialidad unir a varias generaciones. Los considerados clásicos salvadoreños, así como las nuevas voces tuvieron la oportunidad de departir con el escritor y editor, entre ellos se cuenta a Hugo Lindo, Luis Gallegos Valdés, Claudia Lars y Mercedes Durand, así como los jóvenes Ítalo López Vallecillos y Roberto Armijo, entre otros.

“Situémoslo en el feudo de gran señor de las letras, en la planta baja del edificio del pasaje Contreras que albergó por décadas a la Dirección de Publicaciones. Las máquinas golpean con ritmo regular, los linotipistas se afanan ante los linotipos, esos artefactos que parecieran hoy osamentas de animales paleolíticos”, escribió Ricardo Lindo.

El poeta y crítico añadió: “Ricardo Trigueros de León pasa entre los operarios dando instrucciones sin alzar la voz. Su autoridad se fundamenta en su saber. Pero también hay una familiaridad con esos obreros, con algunos de los cuales ha trabajado por años”.

De León, también fue profesor de literatura en varios colegios de educación media de la capital y catedrático de Periodismo en la Universidad de El Salvador. Nació en Ahuachapán en 1917 y falleció San Salvador en 1965, a los 48 años. 

Ante su tumba, su amigo Salarrué leyó lo siguiente: “que esta fosa fuera un surco y este cuerpo una semilla para que Cuscatlán pueda tener una cosecha de hombres como él; hombres que la levanten y la hagan lucir como él lo hiciera, sin intención, con trabajo de amor”.

Sus libros publicados, entre crítica literaria, poesía, poesía en prosa y perfiles biográficos, son: “Campanario”, 1941; “Nardo y estrella”, 1943; “Presencia de la rosa”, 1945; “Labrando en madera”, 1947; “Perfil en el aire”, 1955, y “Pueblo”, 1960 (el cual fue incluido en la Colección Biblioteca Básica de Literatura Salvadoreña de la DPI, 1997).